Incendio cultural en las letras: Víctor Hugo, Blasco Ibáñez y los cuentos infantiles.

Me produce cierta grima la reacción de la gente, sobreemocionada y antinatural ante el incendio de la catedral de París. Se multiplican las imágenes de Quasimodo abrazado, lloriqueando, y se evocan y se despiertan los símbolos de Europa, que nadie sabe quiénes son. En realidad el único gran símbolo europeo es el cristianismo, la base común desde la que hemos edificado desde hace milenios nuestra cultura romano-cristiana, hoy democrática y libre.

A mi me da pena el incendio, claro que sí. Estuve el verano pasado en París, y es una catedral magnífica y asombrosa. Pero también me llena de pena y de tristeza la destrucción de los Budas de Oriente Medio, la que el Estado Islámico se cargó; y también me horroriza el robo sistemático del patrimonio de las pequeñas parroquias de pueblos pequeños en Castilla; por no hablar del saqueo que sufrió el Museo Arqueológico de Bagdad hace unos años. La miseria no es nueva, están en la historia. Me refiero, por ejemplo a la destrucción de cientos de iglesias y de patrimonio por los revolucionarios franceses, que arrasaron con lo que les dio la gana cuando estuvieron por España en 1808. Animales e ignorantes siempre los ha habido en la historia, y no es nada nuevo. Lo malo son los que usan la sensibilidad y la teledirigen para que se llore por unas cosas y no por otras. Eso es.

En fin. El caso es que los que amamos la cultura y el arte, lloramos en silencio desde hace tiempo y casi todos los días por lo que viene sucediendo. Convivir con un sistema educativo que ridiculiza su propio patrimonio, que niega las humanidades en sus planes de estudios, o que convierte el saber en un eslogan, son parte de esa pena acumulada, de esa tristeza y de esas manos a la cabeza. Si no leen el Quijote, ¿cómo van a entenderlo? Les mandamos adaptaciones, de la misma manera que vemos los monumentos en foto. Para que te hagas una idea, niño.

Reconozco que lo primero que me vino a la cabeza, cuando ví las imágenes del incendio en la catedral de Notre Dame de Paris fue la famosa sentencia acuñada por las izquierdas: la mejor iglesia es la que arde. Hoy creo que están más calladitos, y me los imagino agazapados esperando que pasen unas semanas para seguir haciendo frases ingeniosas. Los memes en las redes lo petan, y como siempre, el mundo se entretiene con lo que vemos en la tele. Es el tema de moda, y dentro de unos años, la gente estará a otros asuntos. Ahora toca ositos de peluche con la cara de Quasimodo. Pues vale. Todo estupendo. Mañana será otra cosa.

Sin embargo, no es mi intención hablar del patrimonio perdido, sino del patrimonio olvidado, es decir, del patrimonio literario, el que conservamos y se mantiene en nuestra sociedad gracias a que existen lectores que leen y despiertan mundos escondidos y desconocidos.

Notre Dame de Paris, la catedral, está vinculado a la novela de Víctor Hugo, el libro. Una historia que como ha sido recreada en el cine por películas Disney, que le han dado la fama, pues todo el mundo como que lo conoce sin habérselo leído. Ayer creo que fue la novela más descargada en amazon en Francia, que imagino que era gratis hasta que la hora en la que incendió el monumento, pero tampoco voy a confirmarlo.

Lo paradójico: sin el incendio, mucha gente no habría leído la novela. Es triste, pero es así. Necesitamos que roben un cuadro famoso y salga mucho en la tele, para que nos interese el cuadro en cuestión. Y es que parece que la sociedad contemporánea no puede disfrutar de lo que descubre, sino de lo que le dicen que tiene que descubrir. Esto es arte, y esto no. Y es una pena, porque hay gran parte del patrimonio literario que se perderá por falta de lectores.

También hay un patrimonio cultural que se ha perdido en la albufera de Valencia, la de la cultura del arroz y del agua. La que plasmó bellamente la novela de Blasco Ibáñez, “Cañas y barro”. Me he dado una vuelta estos días por la albufera, hemos navegado en sus barcazas y he hablado con las gentes del lago de agua dulce más grande de España. Todo ha cambiado, y el mundo que reflejó el escritor Vicente, así me lo ha contado Vicent, un pescador, tampoco es el mismo.

La albufera se ha ido perdiendo poco a poco, ha ido cambiando para poderla conservar, pero los lugares de la novela, el entorno y la vida dura y sacrificada de los que vivían en ella. El mundo que Blasco retrató, permanece indeleble en sus novelas. Ese patrimonio está dormido, y conviene despertarlo algún día, porque ya no existe en la realidad. No hay huerta, ni albufera, ni campos, ni mercados, ni sociedades como las de entonces. Basta con leer las páginas de sus libros. Basta leer a Juan Valera, a Miguel Delibes, a muchos otros para comprobar como fueron otros mundos. Para saber quiénes somos y de dónde venimos.

La cultura se destruye, pero el libro, también aquí, permanece. Se quemará Notre Dame, y desaparecerá la forma de vivir de los del Palmar en la albufera, pero quedarán los libros, el patrimonio literario que nos cuenta cómo era, y nos lo cuenta haciendo de las letras y las palabras un arte. Tenemos un patrimonio de romanos, de griegos, de medievales, de renacentistas, de barrocos, de exploradores, de románticos y de realistas. Tenemos letras que son arte, puro arte.

Pero los libros también pueden ser quemados. Me refiero a la censura. Últimamente parece que hay bibliotecas infantiles y colegios que censuran libros infantiles, cuentos tradicionales y clásicos que son excluidos y relegados. La culpa la tiene el nazifeminismo que se va extendiendo por amplias capas de la sociedad con un único objetivo: imponer su visión fragmentada del mundo, y para eso no dudan en recurrir al terror de la censura y de la mordaza.

No me sorprenderían que con el tiempo se quejaran del sexismo de Quasimodo, y lo censuraran; o que dijeran que “cañas y barro” es machista; o “Arroz y tartana”… No hay que olvidar que son los mismos que afirman que “la mejor iglesia es la que arde”. Pues eso. incendio cultural.

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80 años de paz en España (1939 – 2019)

“Viñeta de Mingote con motivo de los 25 años de paz”.

Decía mi abuela que lo peor que había en el mundo era la guerra. Y es que ella padeció una terrible en España. Cualquier cosa menos una guerra, decía. Es el peor de los males. Y tenía razón.

A mis abuelos les tocó la guerra Civil, preludio de la 2ª Guerra Mundial, y la pasaron en Valencia, que fue una de las ciudades que más sufrió, pues mientras que en otros lugares hubo una relativa paz, en Valencia no. La ciudad cayó del bando nacional pocos días antes de acabar la guerra, creo que por el 27 de marzo del año 1939. Lo que significa que fue bombardeada y castigada por todos los males que encierra la palabra dolor, sufrimiento, guerra, muerte y hambre hasta el final.

El 1 de abril del 1939 empezó una paz que continúa hasta hoy. Y no lo hemos valorado demasiado. Llevamos ochenta años de paz, y eso es un hito en nuestra historia reciente. No participamos en la Segunda Guerra Mundial, e hicimos una transición sin volvernos a matar como bestias. Quizás no hubiera pasado desapercibida la celebración si no la hubiéramos disfrutado.

La memoria histórica no sé lo que es, pero la memoria de las personas que lo sufrieron en sus carnes, no puede ser más terrible. Mejor olvidar, decía mi abuela. Mejor dejarlo atrás, y que no vuelva  a haber otra nunca. Eso decía.

En Valencia se dieron paseillos y se sembró el Saler de asesinados. Se registraron casas arramblando con el oro y las pocas pertenencias de la gente. Es para el frente, gritaban los milicianos robando para luego morir. Hubo checas, primero de un bando, y luego cárceles infestadas de sentenciados a muerte para los perdedores. Por ellas pasaron varios de mi familia, también por las checas del otro bando. Muerte, miseria, huérfanos y hambre. Bombardearon el puerto e incendiaron la Campsa, y de noche se veía el resplandor del fuego en todo Valencia. Sirenas y gente que bajaba al refugio (hoy es un aparcamiento subterráneo disimulado), y mi abuela nos contaba que al final ella ni bajaba. Que para qué. Y se quedaba en casa mientras silbaban las bombas a su alrededor.

En Yecla, en el pueblo, no fueron mejor las cosas. Ya nos lo cuenta el magnífico escritor que fue Castillo-Puche. Asesinaron a unos cuantos, entre ellos a los escolapios del colegio que tanto bien hizo al pueblo y destruyeron gran parte de su patrimonio artístico y cultural. Muerte, miseria, hambre y reproches.

La guerra que fue deseada por los que veían en ella la posibilidad de hacer la “revolución” fue luego aborrecida. Lo decía mi abuelo con juiciosas palabras… “cuando vimos lo que era aquello, muertos, balas, tipos descerebrados con fusiles y disparos a nuestro alrededor… pues que nos queríamos volver a casa”. Queríamos vivir, pero había que matar para lograrlo. Eso es una guerra.

 Mi tía María nunca supo dónde murieron sus hijos. En el frente… pero siempre tuvo la esperanza. ¿Y si un día vuelven vivos? Hasta que murió ella también con la pena en el alma. Eso fue la guerra. Siempre con su traje negro de luto por sus hijos. Murió con la democracia bien entrada en años, como mi abuela, como muchos otros que lo vivieron y que fueron muriendo con el siglo XX. Buena gente.

Por lo que he escuchado y puedo corroborar, los buenos y los malos se debieron repartir a partes iguales entre los dos bandos. He escuchado historias heroicas, y gestos magníficos, de gente de derechas y de izquierdas que ayudaron a gente del “otro” bando durante y tras la guerra. Condenados a muerte, que en el último momento salvaron la vida simplemente porque en el pelotón había uno que lo conocía y dijo que ese era buena persona. Le amenazaron a él, y tras ponerse farruco y valiente… vale, a ese no. Pero matamos a los demás. Y salvó la vida a uno. Uno más. Ni más ni menos. Así salvaron la vida en juicio mis abuelos, gente de Falange que intercedió por ellos y que les salvó la vida. No eran los malos, desde luego. Unos denunciaban por envidia, por salvar el culo, por odio personal, porque era una guerra. Hubo curas que salvaron la vida a muchos, y otros que señalaron para condenar. Muchos que murieron torturados por un bando por el simple hecho de ser curas. Malos y buenos se entrelazaban condenando y salvando. Así fue.

Por eso, los que tratan de resucitar su bando y de remover tumbas y muertos, le hacen un flaco favor a los hombres buenos que hubo en los dos bandos; y buscan despertar a lo peor de nosotros mismos. A los malos de los dos bandos, y a sus hijos y nietos resentidos. Que por desgracia terminarán llevando a una guerra a los hombres buenos.

Por eso, cuando yo era niño creía que a todas las personas les tocaba una guerra en su vida. Me contaban que hubo otra guerra antes a la que fue reclutado el hermano de mi abuela, pero que no llegó a ir, porque terminó antes de embarcar. Debió ser la de Marruecos, o la de Cuba, que también guardaba su relato de alguien que fue para no volver.

Por eso yo pensaba que me iba a tocar una guerra en la vida. Que tarde o temprano llegaría alguno con ganas de fiesta y con menos cabeza que un chorlito. Y cuando miraba la historia de nuestro país veía que había habido guerra cada poco. La de Marruecos en los años 20, la de Cuba en 1898, las tres Carlistas del siglo anterior, la de la independencia en 1808, la de Sucesión cien años antes… no era imposible que nos tocara una.

Pero de momento, hemos tenido suerte. Y quizás más cabeza de lo que parece. Por eso doy gracias a Dios. Porque una guerra es lo peor que hay. Y ruego y pido a Dios que acabe con los centenares de conflictos que hay todavía por el mundo. Porque es lo peor, y eso me lo dijo mi abuela, que vivió tan solo una.

De la perra gorda a los chuflos. Semántica y pasta gansa.

A lo largo del tiempo, una de las semánticas que más ha variado, sustantivos al ataque, ha sido el relativo al dinero, a la cosa nostra, a la pasta gansa o a las perras. Creo que es, junto con los millones de sustantivos existentes para designar la genitalidad, uno de los mundos más fecundos en creación de lenguaje, de semántica, de palabras nuevas y de extinción de las viejas palabras. Nos damos una vuelta por el tema, que es gratis y sale por la patilla.

Cuando yo nací ya casi no había perras gordas, que era el nombre que recibían, si no me confundo, las monedas de 25 céntimos de peseta. Lo que equivaldría a menos de una cuarta parte de un céntimo de euro. Pues bien, con dos perras gordas creo recordar que hacía la compra mi abuela en los tiempos de Agamenón el primo del Arcadio. Lo que oyen. El dinero ha cambiado, y el valor de las cosas también, pero el nombre se las trae. Perras gordas. Recuerdo haber visto alguna y eran, ciertamente, unos monedones grandiosos. No tengo ni idea a qué viene el nombre de perra para algo que era redondo y gordo, pero seguro que tiene su razón de ser.

También había monedas de cincuenta céntimos de peseta, que eran como una chatarrina ligera que terminó dejando de estar en vigor. Ya casi no las recuerdo, pero cuando implantaron el euro, nos contaron que a los viejos les costaría menos contar en euros por aquello de tener céntimos. Por supuesto que no fue así, y sigue habiendo mucha peña que sigue contando los pisos en millones de pesetas, y a los euros los llama duros, así, para fastidiar.

La peseta, que fue la moneda estrella española en la segunda mitad del siglo XX, era también denominada rubia, precisamente por el color doradito que tenía. Como de oro, pero sin el oro. con el tiempo dejó de valer. La abreviatura que se extendió fue llamarle “pelas” y así de decía tener tantas pelas, en lugar de tantas pesetas. Por extensión se hablaba también de perras, en lugar de pelas. Las pelas. Por supuesto, cuando era niño, ya era más apreciado el duro, que eran las monedas de cinco pesetas, que eran así como plateadas pero en chatarra de calidad. Creo que mi abuelo ganaba un duros al mes de salario, pero no estoy seguro de en qué momento.

Las monedas de cien pesetas eran habitualmente llamadas monedas de veinte duros, y es que en nuestra tradición lingüística española era muy corriente hablar de duros, y no de pesetas. Mil duros equivalía a cinco mil pesetas, y cincuenta duros eran mil quinientas pesetas. Yo he escuchado a mucha gente contar en duros, en lugar de en pesetas. Y era complicado, porque te tocaba hacer el cálculo en la cabeza para enterarte de las cantidades. Por supuesto, la expresión de no tiene un duro, sigue diciéndose. Un duro equivaldría, más o menos a dos céntimos o tres de euro. Na. Casi ni es dinero.

Las monedas de veinte duros, o sea de cien pesetas, fueron conocidas como las chocolatinas, por tener un colorido entre amarronado y siena tostado. Cuando era pequeño ir al cine costaba algo menos de cien pelas, y cuando llegó el Euro (156 pesetas) se asimiló el euro con las monedas de veinte duros. De repente subieron los cafés lo que no estaba escrito, pero dejaron de llamarse chocolatinas, más que nada porque los euros parecen de doble aleación de oro y plata. Se podía haber utilizado la expresión café con leche, pero el caso es que no cuajó, oiga.

De todos los billetes que había antes, mi favorito era el de mil pelas. Mil pesetas. Eran verdes y por esa razón eran conocidos como las lechugas. Aunque también hay que decir que en el ambiente de la movida pucelana era conocidos como los chuflos. Un nombre fantástico. El chuflo se convirtió durante mucho tiempo en una unidad básica de medida festiva. Salíamos a tomar unas cañas y poníamos de fondo común de un chuflo cada uno. Si cada vinaco nos salía a unos cien o doscientas pelas, pues con cinco o cuatro vinos andabamos ya sobrados de juerga.

Recuerdo que cuando llegó el euro cambiamos los chuflos por los billetes de cinco euros, y curiosamente a pesar de ser menos cantidad de dinero (ochocientas pelas) también nos hacíamos la tarde noche sabatina. Luego tuvimos que aumentar a los billetes de 10 euros, que no tienen nombre conocido.

Antiguamente, leo en el Lazarillo de Tormes había unas monedas que llamaban las blancas, que debían ser rústicas, pequeñas y pálidas. Tal nombre formaba parte del argot de la época. Las blancas, que es una forma de llamar al dinero por su color principal.

No tengo conciencia de que los nombres populares que dábamos a las monedas antiguas tengan continuidad con las monedas nuevas. Aunque las monedas de un euro se parezcan a los veinte duros, nadie los llama así. Y es una pena, porque cuesta hacerse olvidarse de las viejas expresiones. Por eso unos lenguajes mueren con la pérdida de sus monedas, y otros nacen. O se supone que nacen.

Se podría bautizar con nuevos nombres a los billetes contemporáneos. Por ejemplo los de 500 euros serían los invisibles, porque casi nadie ha visto uno de esos. Los billetes de 10 podrían ser las mortadelas, y los de 5 los grises. Dame un gris para pagar la cerveza. Pues no queda mal. el problema será traducir mortadela al alemán (al italiano es fácil) aunque estoy seguro de que ellos los llamarían los salamis. Será curioso ver dentro de unos años en que deriva el lenguaje, aunque me temo, que dado el aislamiento cultural de los países de la Unión Europea, quizás no se produzca nunca. Siempre pagaremos con monedas extranjeras. ¿Y si llamamos a los billetes de 50 euros los guiris, por aquello de venir e irse por temporadas?

Figura paterna y figura materna. Reflexión sobre San José. Fiesta del 19 de marzo.

Una de las consecuencias más llamativas del creciente feminismo excluyente, fruto de las ideologías de género, es la desaparición de la figura paterna en el relato contemporáneo y posmoderno. Mientras que se celebra y se recuerda a la mujer en unas cuantas variantes, no muchas; la figura del varón está prácticamente desaparecida en casi todas las suyas.

El modelo cultural de mujer que actualmente se ofrece no es demasiado variado, y se suele reducir a los arquetipos culturales que trata de imponer las ideologías de género. A saber: la mujer “modelo” es la que es trabajadora, la empoderada, la single en todas sus variantes, la que se enorgullece porque aborta, se masturba o enseña las tetas para gritar al mundo que son de ella. La imaginería actual la sitúa trabajando, empoderándose y gritando henchida de soberbia; pero la olvida y la relega cuando es ama de casa, cuando cuida a sus padres o cuando es madre, esposa y se sacrifica por los suyos con humildad y templanza.

Tan mujeres son las primeras como las segundas, pero ciertamente, unos modelos son exaltados y otros perseguidos, incluso denostados como negativos, ridiculizados y borrados de la presencia pública como si fueran un invento del machismo, de los hombres o algo parecido. Nada más lejos de la realidad que pretenden imponer a las mujeres que nos han precedido en la historia de la humanidad, y cuya visión tratan de imponer a la mujer contemporánea.

En el caso del varón, la figura que proyectan las ideologías de género son todavía más reduccionistas. Casi todas son negativas o inexistentes. En general el hombre es visto como un tipo violento, agresivo, con bajo autocontrol, y poca capacidad para no mirar el culo o las tetas de una jovencita. En resumen, la imagen del varón es la de un machista y un cabestro. Un ciudadano de segunda fila que no entiende lo que pasa, un opresor autoritario y machista que hay que perseguir y domeñar. Salvo que sea homosexual, o feminista de género sobrevenido, que entonces se le puede tolerar. Casi nunca se valorará en positivo lo que significa ser varón, ser hombre, ser padre o ser esposo salvo que asuma las funciones que tradicionalmente se le achacaban a las mujeres hace unos años.

Es decir, si un hombre pone la lavadora es un gran hombre, pero si un hombre trabaja y lleva dinero a casa, entonces es sospechoso. Curiosamente es al revés que una mujer. Si una mujer lleva dinero a casa, entonces es una gran mujer, pero si pone la lavadora, entonces está oprimida y hay que liberarla.

Me interesa, más que los roles sociales y organizativos, la figura de la paternidad y la maternidad, porque son los arquetipos más importantes que construyen la familia, y son por tanto, los imprescindibles para transmitir sostenibilidad y equilibrio a la siguiente generación. La figura de padre que tiene la sociedad actual es heredera de la paternidad recibida, y lo mismo sucede con la maternidad. Por eso una paternidad sesgada, inexistente, difamada, no podrá generar figuras paternas equilibradas en el futuro, y lo mismo le va a suceder a la mujer. Los jóvenes y las jóvenes no quieren tener hijos, entre otras cosas porque los modelos experimentados han sido fragmentados y disueltos.

Los crecientes divorcios, separaciones, relaciones no estabilizadas, paternidades y maternidades fragmentadas y repartidas con los abuelos… son modelos que se extenderán a las siguientes generaciones como los mejores y posibles, por ser los vividos. Incluso aunque sean peores objetivamente que los que producen estabilidad afectiva y familiar. La crisis familiar no irá a menos con las ideologías dominantes, que claramente tienen como objetivo la destrucción de la familia natural occidental, la que es formada por un padre, una madre y varios hijos. No es fruto solo del ataque de las ideologías de género; el capitalismo liberal con su modelo disolvente es el principal responsable del estado actual de la familia.

Los interrogantes a estos temas nos dan respuestas molestas e insidiosas con los estilos de vida pautados. ¿Caminamos hacia un modelo de familia equilibrado y sostenible? ¿Qué valores transmiten  los arquetipos sexuales y de género actualmente implantados en la sociedad?

La paternidad ha sido asociada tradicionalmente y desde hace siglos, a dos valores imprescindibles y necesarios para educar a los hijos y hacerlos felices: autoridad y ternura. La autoridad del padre formaba parte de la firmeza con la que se educaba a los hijos, representa las normas, y en los freudianos fue simbolizado desgraciadamente con  la represión y el Superyo. Para los cristianos, la paternidad de la experiencia religiosa es Dios, que se comprende desde la experiencia cristiana como autoridad y como ternura. Jesús tiene autoridad, pero desde su autoridad es amor y ama hasta el límite de dar la vida en la cruz. Un padre es alguien que hace todo lo posible para que sus hijos sean felices, pero lo hace sabiendo que hay que reprender para enderezar lo torcido. Y hace eso por amor.

La maternidad ha sido asociada tradicionalmente al valor de la ternura incondicional. En varios pasajes de la Biblia se afirma que Dios ama como una madre protege y cuida a sus hijos, los alimenta y quiere dándoles la vida. También forma parte de la visión que concebimos hoy día  de Dios. Misericordia sin límites. Quizás en la teología podríamos decir que Dios es padre desde la autoridad del que endereza lo que se dobla, el que nos educa y enseña la verdad con paciencia, pero es también madre en cuanto que ama con un amor incondicional a sus hijos. Las dos imágenes son complementarias, y nuestro lenguaje siempre es más imperfecto que el misterio del que hablamos.

Sin embargo, la imagen de la maternidad es simbolizada en Freud con el Ello. Precisamente lo contrario de la autoridad normativa representada en el Superyo. No es casualidad que en nuestra sociedad el concepto de autoridad no viva su mejor momento, tampoco es buen momento para los varones, para la paternidad en familia, o para los oficios que precisan de un principio de autoridad: policías, maestros, políticos o médicos. Todo el mundo quiere decirles lo que tiene que hacer. En cambio, el concepto de disfrute, hedonismo ilimitado, narcisismo extremo son defendidos y se vinculan a la imagen que debe alcanzar la mujer para ser la mujer modélica de hoy. Por eso hoy el discurso feminista es el “único” discurso posible socialmente hablando. Nada de sacrificios, nada de apostar por los hijos, nada de renunciar al poder. Eso quieren de ellas.

Para los cristianos San José representa el modelo de varón, de padre, de esposo, de paternidad y de amor profundo hacia la esposa y hacia los hijos, a los que educa y enseña.  Es un buen modelo de vida. No es violento, ni agresivo, ni desprecia a su mujer; al contrario, la ama y la respeta hasta el límite de su honor. San José es un modelo de varón para los cristianos.

Su esposa, nuestra madre la Virgen María, representa el modelo de mujer, de madre, de maternidad y de amor profundo e incondicional  de la que se entrega a su familia hasta el límite de la cruz y de su misión en la comunidad cristiana. Su amor no es egoísta, no busca empoderamientos humanos, que siempre son tentación para oprimir a otros. Su gran deseo es hacer la voluntad del Padre Dios. Igual que San José.

 

Oficio de maestros: quererles, enseñarles y exigirles.

La frase no es mía. Pertenece a los viejos maestros, los de siempre. Los que saben enseñar, que suelen ser además, a los que nunca se les pregunta para hacer reformas educativas. A los alumnos hay que quererles, enseñarles y exigirles. Por ese orden y hasta el final.

La sentencia me la contó una profesora del IES Zorrilla de Valladolid, de la que fuí su alumno, y que luego coincidí en su año de jubilación en el mismo centro educativo. Recuerdo sus palabras precisamente porque hablábamos mucho de educación. Los viejos maestros y los buenos profesores escasean, en ocasiones abrumados bajo el peso de las nuevas pedagogías, esas que entretienen pero no enseñan nada. Por eso escuchar a los buenos maestros, los de antaño, es siempre una ayuda para cualquiera que pretenda dar clase alguna vez; suele ser un alivio para los que llevamos años en la docencia, colmados de dudas y rodeados de propuestas que no funcionan, pero que suenan muy bien para los que no han entrado en un aula en su vida.

El buen maestro lo primero que hace es querer a sus alumnos.

Dice Julio, otro maestro jubilado al que dediqué un poema que se ha hecho viral en la red, “Enmudecerá la tiza, pero no tu recuerdo”, que hay que pensar en ellos como si fueran nuestros hijos. ¿Nos gustaría que los atendieran bien? Pues eso es lo que debemos hacer los maestros y profesores. Quererlos como hijos, y exigirles y enseñarles como tales.

Estoy convencido de que es una buena vara de medir, un canon. Los que hacen reglas y normas educativas para los demás, pero no las aplican a sus hijos, es porque en el fondo no confían en que sean buenas de verdad. Es fácil organizar una educación consistente en entretener y divertirse, pero seguro que nadie la quiere para sus hijos. Por eso, querer a los alumnos es una manera de situarse en la educación de pie y con la conciencia limpia. Estás haciendo lo que debes, todo lo que debes y lo mejor para ellos. Probablemente no te lo agradecerán a corto plazo, pero no importa. Siempre hay alumnos que te contarán con los años un consejo bueno que les dijiste y que tú no recuerdas.

Es verdad que hay límites en quereles, y que no son realmente tus hijos. Hay rincones de su vida donde no podrás llegar. Fácilmente le dirías a muchos padres lo que podrían hacer para mejorar la educación en su casa; pero eres consciente de que no es fácil. Los maestros y profesores que tenemos hijos sabemos de lo que hablamos. Educar no es sencillo, y no hay profesor perfecto, ni padre perfecto. Por eso hay que ser condescendiente con los demás y exigente con uno en su trabajo. El que exige mucho a los demás, y poco a sí mismo tiene un problema consigo mismo y con los demás.

Yo parto de que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos; por eso un maestro también debe buscar lo mejor para sus alumnos. Y lo mejor no es caerles bien, ni divertirlos, ni entretenerlos, ni aprobarlos porque lo diga la Junta, la inspección o su familia en pleno… Lo mejor es educarlos, enseñarles de la vida de los conocimientos que necesitarán para ser buenos ciudadanos, exigirles que den todo lo que puedan dar, y mostrarles que sin su esfuerzo no habrían llegado a conseguirlo. Esa es la labor de un maestro. Que cuando terminen, te digan: he conseguido aprobar, o tal o cual trabajo; y tú puedas decirles que te lo has merecido porque has trabajado y te has esforzado en ello.

Además de querelos en abstracto, hay que amarlos en concreto iluminándolos con conocimientos.

Deben aprender contenidos que les hagan libres, que les conviertan en personas que razonan, gente con cabeza y con criterio para la vida y para la sociedad. Por eso, enseñar es mostrar lo que ya sabe la humanidad. No inventamos el Mediterráneo con cada generación. Desgraciadamente, las nuevas pedagogías no siempre son eficaces. La pedagogía de aprender dice que los alumnos deben descubrir las cosas por sí mismos, pero si dejas a treinta muchachos en un aula durante un mes, descubrirán muy pocas cosas. La prueba es Gran Hermano, donde acaban refocilándose o  pegándose.

Enseñar es transmitir la cultura que hemos recibido. El maestro tiene magisterio, y es su obligación transmitirles lo que hemos aprendido y permitir que aflore en ellos la sensibilidad por el arte, por el saber, por la lectura, por las ciencias, por el hombre y el sentido de la vida.

Nadie da lo que no tiene. Nadie enseña si no sabe, y es que un ciego no puede guiar a otro ciego, porque los dos caerán en el hoyo. Esto, que es evidente, a veces no lo es tanto, sobre todo cuando aparecen por la escuela determinados “amiguetes” ilustrados de la educación. Administración y enterados que no han entrado en un aula en su vida. Es fácil encontrar profesguays tratando, por ejemplo, de impartir una educación sexual que ellos mismos no tienen ni se aplican para sí. Y lo mismo en otras materias: un arte que no impresiona, o un saber que no dominan… Acaban siendo una sal que se ha vuelto sosa.

Por desgracia, la administración educativa no es muy consciente de esto, y pretende convertir la escuela en un lugar donde no se transmita el conocimiento. Simplemente un espacio de convivencia (un patio de recreo donde todos aprueban) o un lugar donde sean competentes pero ignorantes. Que sepan leer, pero que no importe si no han leído nada importante en su vida. Eso no es educación, y esto no lo suelen querer cuando piensan educar a sus hijos.

Enseñar requiere atención, interés, ganas, esfuerzo, vigor, fortaleza y energía. Y aprender lo mismo. Nadie es educado si no quiere ser educado. Nadie aprende si el orgullo y la soberbia nubla su entendimiento. Cuando un alumno se cierra en banda, no hay manera de hacer que descubra el valor y la belleza de lo que se está perdiendo. Necesitamos al menos un resquicio, un intuir que no lo sabemos todo, que podemos aprender algo. Y que cuando lo aprendemos nos sentimos mejor con nosotros mismos. Es una pequeño reto cotidiano aprender algo nuevo y valioso cada día.

Esta es por desgracia una actitud que no siempre he encontrado en mis alumnos, de ahí que el trabajo nuestro haya consistido en abrir sus ganas. Los peores, para mi, son los alumnos orgullosos, los que creen que lo saben todo, lo que no necesitan de nadie y piensan que lo hacen todo muy bien y que lo razonan todo bien. Los mejores son, por el contrario, los que saben que no saben, y te piden que les expliques algo que no terminan de entender. Aunque nos estemos diez horas seguidas, lo terminarás entendiendo, chaval. Y cuando lo aprenden, les felicitas y las aplaudes. Ahora sí, muy bien. Lo has entendido. Y ellos se sienten orgullosos. Y no se les olvida en la vida…

La tercera parte del oficio de maestros consiste en exigir a los alumnos. Y ahí estamos en un momento donde el esfuerzo de ellos es la principal inversión de futuro. Lo has logrado tú, alumno, chavalote o chavalota, con tu esfuerzo y tu estudio. Nadie aprende demasiadas cosas divirtiéndose; se aprende con esfuerzo, con horas de estudio, con tiempo sobre los problemas, con repeticiones, con amor propio, con dolor de cabeza, con memorizaciones y con esquemas, con resúmenes, con copias y con comprensión. Y así llega el día del examen. Si el alumno lo da todo, el profesor siente que ha cumplido con su misión. Aunque el muchacho no apruebe. Si el alumno aprueba sin esforzarse, piensas que ya se estrellará más adelante. Y así suele ser. Los alumnos trabajadores llegan a cualquier sitio, aunque no sean los más rápidos ni los más listos. Los vagos e inteligentes no tanto. Es la vieja fábula de la tortuga y al liebre. Prefiero alumnos tortugas a alumnos liebres. Y como profesor y maestro, he de convertirme más en una tortuga dando clase que en una liebre.

 

El tren que nunca llega a Extremadura.

La foto corresponde al grupo de Los Santos Inocentes que el pasado mes de septiembre de 2018 hicieron su performance intentando viajar en tren por Extremadura. Era su manera de reivindicar un tren más digno para Extremadura, y tenían razón. La siguen teniendo. El caso es que me apetecía una entrada que contara maravillas de esta tierra, y pusiera de manifiesto los olvidos inexcusables del resto de los españoles con Extremadura.

Como ya se pueden imaginar, el tren que nunca llega a Extremadura es el que necesita la gente. Merecen progresar como el resto, y están olvidados en el furgón de cola. ¿Por qué? Ahora que son elecciones igual hasta nos lo explican. El caso es que no es un olvido nuevo, tiene algo de secular que se remonta a la industrialización. La historia del país la convirtió en tierra de paso, lugar de nadie, de emigrantes y olvidados. Entre Madrid y Lisboa; entre Valladolid y Sevilla. Pero Extremadura no debe ser eso, no se merece el olvido. Nuestro país debe gran parte de su grandeza a Extremadura.

La tierra extremeña es un gigante olvidado en la historia contemporánea; y me atrevo a decir que lo fue también durante la Edad Moderna. Para desgracia de todos, se ha terminado convirtiendo en sinónimo de pobreza, y el epíteto es injustificado y excesivo.

Recuerdo hace unos años, paseando por Valencia, que nos dimos de bruces con un mendigo con su flamante rótulo de cartón: soy un pobre de Extremadura. Por supuesto nos indignamos, pero entendimos que para los que viven al otro lado del país, Extremadura es sinónimo de pobreza. Estoy esperando que aparezca un mendigo por Badajoz con su cartel “soy un pobre de Barcelona”. O de Madrid, o de Cuenca, o de Valladolid o de San Sebastián. Seguro que entonces pensaríamos que es un charnego que después de eslomarse sacando adelante otras tierras de España, regresa a su terruño. “soy un pobre de Nueva York y de Londres”. Hace bien regresando a casa, porque aquí se vive como en ningún otro lugar del mundo.

Extremadura no son ya las Hurdes que explicó Buñuel, y es que toda Extremadura es magnífica. No hay dehesas, ni encinares, ni animales sueltos y vivos como en esta tierra. No hay paisaje comparable al extremeño, singular en belleza y templado bajo el sol de invierno, capaz de borrar los colores en verano. Pero Extremadura es mucho más que su paisaje y su ganado.

A muchos españoles se les olvida que Extremadura estuvo en la primera página de nuestra historia durante varios siglos. No es mentira que fue la tierra de los conquistadores de América. De los intrépidos y los aventureros que abandonaron su casa para descubrir nuevos mundos, nunca antes pisados por los europeos. Los que regresaron lo hicieron con dinero, ganancias, y reconocimiento de su país. Ellos fueron los que hicieron de España un Imperio donde no se ponía el sol, un nombre cuya mención produce respeto y admiración en el resto del planeta. Solo los españoles dicen pestes de su país, por eso Extremadura es la gran atacada, pues a ella se le debe lo que nos quieren hacer olvidar.

No hace falta que lo diga. La ciudad de Cáceres atestigua en su casco histórico el pasado de riqueza y honor. Uno de los lugares más extraordinarios de España. Ahí están Trujillo y tantos otros lugares de la región. Su santuario mariano es universal. La Virgen de Guadalupe sigue siendo la Virgen de Extremadura, pero es también la Madre de América. La puerta de entrada y de salida de América no fue solo Andalucía o Canarias. También lo fue Extremadura, que llevó entre otras cosas, la riqueza de la lengua castellana en el habla de los extremeños. La dulzura de su fe, y la fortaleza del español recio que no se doblega en las adversidades. Siempre ha habido extremeños en la vanguardia de la lucha. Siempre.

Es así. Cuando escucho el deje y el habla de Extremadura estoy escuchando la musicalidad de Méjico, y la sintonía de los caribeños. Hablan un castellano que quedó depositado y escoltado durante siglos. Hay palabras y términos extremeños, de su anciano castúo, que solo encuentro en la franja que recorre las tierras de Zamora, Salamanca, Cáceres y Badajoz. Casualmente la zona del ibérico pata negra. Gabriel y Galán me comprendería. Muchas de esas palabras están en América, en sus gentes y en sus rincones.

Extremadura sufrió, al igual que muchas otras regiones españolas del interior, la inoperancia de los políticos de los siglos de la industrialización. Nunca les importó demasiado. Es verdad que está mal situada en la estrategia del comercio. Lejos de Europa, en el interior de España, rodeada de regiones también alejadas de Europa y del comercio internacional… es verdad que podría haberse aprovechado por su ubicación entre Lisboa y Madrid, pero no fue así. Madrid ha mirado a París con embeleso, y Lisboa ha tenido delante el mar que lo ha conectado con Londres. De tal enemistad no ha podido fraguarse sino olvido, un olvido que sufrió Extremadura en su historia.

Sus hijos emigraron al País Vasco, a Madrid o a Cataluña. Tampoco fueron siempre bien acogidos allí. Los que vuelven… se creen más que los que se quedaron. Pero vuelven. Igual que los romanos.

La ciudad de Mérida, Emérita Augusta para los romanos, fue lugar de retiro para los soldados romanos cuando entraban en años. Era el regalo de Roma. Extremadura para los veteranos, los que habían luchado en una y mil batallas, y se habían curtido en el fuego del infierno que diera gloria a los demás. Así sigue siendo Extremadura, sigue dando gloria y riqueza a muchos otros lugares, con sus gentes y con sus productos agrícolas, que luego son comercializados bajo otras marcas. ¿Les suena?

Muchos no saben por qué los romanos escogieron Extremadura para la jubilación. Y tampoco se imaginan las razones por las que el Emperador Carlos V se retiró a Yuste para envejecer y morir. Casi mejor que no lo sepan. No sea que se llene esto de trenes.

 

Elecciones a estribor y a babor. Hoy: Partido Socialista Obrero Español y Unidos Podemos.

Continuamos con el análisis de la semana pasada a propósito de las próximas y múltiples elecciones del 2019. La que nos espera, decíamos, y que ninguna opción política agota la riqueza que representa el Reino de Dios.

El caso es que tras analizar a los partidos de centro y centro derecha, nos vamos hoy a los partidos de centro izquierda e izquierda.

Ocupando un espacio político amplio entre el centro izquierda, la socialdemocracia, el progresismo y el socialismo militante encontramos al PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL. También están enfangados en corrupción, puesto que al igual que el PP, son otro de los partidos que ha tocado poder, incluso lo ha sobado más de la cuenta. Además, y eso es importante, el PSOE es el partido más antiguo que concurre a estas elecciones con sus mismas siglas, lo que demuestra su capacidad para adaptarse a las circunstancias de la historia; y lo mismo podría decirse de su asombrosa capacidad para renovar su imagen y difundir una propaganda favorable a sus intereses. En esto son los reyes, los grandes repartidores de carnés de demócrata y de franquista. Y lo siguen siendo. Esto tiene su mérito, ¿eh, amigo?

El PSOE es el partido que durante más tiempo ha gobernado este país desde la instauración de la democracia, de ahí que tenga una amplia factura con debes y haberes. Modernización y estancamiento. El PSOE es el responsable principal de muchas políticas nefastas (vease educación, justicia, sanidad…), pero también es el principal defensor del Estado de las Autonomías, del igualitarismo en todas sus vertientes y de la política socialdemócrata que orienta actualmente a todos los partidos políticos españoles y europeos, desde la derecha hasta la izquierda. Ellos venden que tienen la exclusiva en proteger las pensiones, subir salarios y demás políticas populistas y de ingeniería social. Son también, en ese sentido, el partido que marca la agenda política e ideológica del país; y controlan y tiene a los suyos instalados en muchos poderes fácticos: universidad, educación, prensa, periodistas, sindicalismo, policía…

Son los que cuando hacen una Ley del Aborto nadie puede ya tocarla, y lo mismo con muchas otras cuestiones. Ellos dicen lo que es progreso, y lo que no; lo que no ha dejado de alimentar el descontento de mucha gente desde hace varias décadas. Son, en este sentido el partido con más tics y defectos de corrupción, aunque es lógico, pues es el más viejo, al que más clientela debe su puesto, el factotum.

Su gran problema es que concurren a estas elecciones con un fuerte problema de liderazgo en Pedro Sánchez, que sigue sin ser el líder socialista de todos los socialistas. Los líderes del PSOE de los años 80 y 90 se sienten defraudados y perciben en Sánchez un extremista sin política de Estado. En cambio, los socialistas de los años 00 y 10, herederos de Zapatero, se sienten con Sánchez como en casa. Un tipo de izquierdas que puede afear la cara a los podemitas, que son más extremistas que él. Ciudadanos no está a gusto con sus políticas, y tampoco la izquierda más sensata y moderada, la que piensa que no se puede gobernar contra la mitad del país, ni venderla a los catalanes por unos cuantos votos.

De momento, el PSOE dividido se sostiene porque toca poder. Mientras gane elecciones estarán callados, aunque vendan Cataluña a cambio de dos butifarras. El problema será cuando pierdan. La vieja guardia, que no es ya tan vieja, se le echará al cuello y aguillotinarán el sanchismo sin contemplaciones. Será un segundo Zapatero, si no lo es ya. La única salida que tiene Sánchez para continuar e intentar depurar un partido dividido es ganar las elecciones y gobernar. Y no lo tiene tan fácil como piensa.

Para los católicos, votar al PSOE siempre ha sido una tentación, pues son los principales vendedores de mejoras sociales. Pero tampoco hay que olvidar que sus políticas económicas siempre han dejado al país arruinado. Reparten estupendamente, pero no saben generar riqueza. Como dijo la vieja Thatcher, “el socialismo se termina cuando se acaba el dinero de los demás”. Pues eso. Pueden ser moderados, y eso es atractivo, pero en este momento, Sánchez no es precisamente un tipo moderado. Es un Zapatero que no sonríe, y que cuando lo hace parece un malvado de telenovela.

Hay que decir que las políticas favorables a la vida están actualmente muy abandonadas en el PSOE. Apoyan el feminismo radical y las ideologías de género en todos sus postulados, y mantienen una relación con la iglesia tensa y aparentemente cordial. Siempre están tentados de expropiar una catedral, aunque luego no se atrevan del todo. Les encantaría que hubiera obispos del PSOE, para controlar las homilías y al pueblo de Dios. Por eso son sus principales rivales ideológicos.

Por supuesto, los cristianos para el socialismo, y las demás corrientes internas cristianas de izquierdas, que en su momento dialogaban, o aparentaban dialogar, están desaparecidas y anuladas en su totalidad. Ahora manda Sánchez, que no es cristiano, y puede que tampoco socialista.

El caso de UNIDOS PODEMOS es muy interesante. Surgió como un invento propagandístico del PP para anular en su momento al PSOE. Fue primero un movimiento que recogió el descontento social por la crisis económica que generó el PSOE de Zapatero (2008). Pero pasó de ser antisistema y anticasta, a ser sistema y casta. Y a comprarse un chaletazo con el visto bueno de sus militantes. PODEMOS ha alcanzado su techo electoral en las anteriores elecciones. Se ha alimentado de los votantes de izquierdas descontentos con el PSOE, pero ahora le toca vomitar a esos votantes, que prefieren Sánchez a Iglesias. El macho alfa de PODEMOS ha envejecido mucho en poco tiempo; y sus votantes están demasiado desencantados. Hay que reconocer que Errejón tenía razón. Un PODEMOS más cercano al PSOE habría dado el sorpasso. Tendrán que esperar otros veinte o treinta años para volverlo a intentar.

El problema es que en la candidatura de UNIDOS PODEMOS confluyen desde movimientos ecologistas, feministas, de género, anticlericales, anticapitalistas, bolivarianos, antisistema, stop desahucios, castristas, comunistas, independentistas, nacionalistas de todo tipo, y revolucionarios también de todo tipo. Fruto de ese lío es que no siempre usan las mismas siglas. Iglesias lo va a tener complicado si quiere mantenerse. Han pasado de perdonar la vida al PSOE, a tener que pedir perdón a sus militantes por vivir a cuerpo de rey.

Ya lo dije hace tiempo. Son el partido que más rápidamente envejecería en política, y no me equivoqué. Iglesias parece un político del siglo XIX, los viejos clichés repintados una y otra vez con el progresismo de lo políticamente correcto y del progreso. Pero es un progreso impostado, no creíble y con mala imagen.

Tienen a su favor que controlan varias cadenas de televisión, las redes sociales que bombardean con memes y mensajitos, y la convicción del votante joven, educado bajo sus postulados y consignas por el PSOE y el PP de las últimas décadas. Bajarán sus resultados, seguro. Y quizás con suerte, Izquierda Unida podría abandonarlos para reconstruirse en otra cosa. Salvo que todos se vayan a VOX, claro.

Elecciones a estribor y a babor. Hoy: Ciudadanos, Partido Popular y Vox.

Que no, que no me voy a poner plasta con que si los politicos van a hacernos una campaña de insultos y frasecitas. Que no. Que este año no. Que van a dedicarse a explicarnos sus programas electorales con un fantástico juego limpio inédito en democracia. Será una campaña apta para gente leída y todo. Tendremos elecciones a babor y a estribor, en la proa y quizás nos duela hasta la popa cuando vengan los resultados. ¡Ay madre!

Lo cierto es que nos viene una buena. Tenemos comicios electorales y fiestas de la democracia para aburrir en España. Y como un servidor sabe que la gente va preparando su voto con antelación, que lo piensa hasta el último momento, pues eso… me animo a comentar el asunto y a dar algunos consejos a cristianos desesperados, que solemos ser muchos.

Lo primero es de perogullo: ningún partido político agota la totalidad del Reino de Dios. Dicho de otra forma, ninguno es perfecto cien por cien, y ninguno es más voto cristiano que otro. Las propuestas están ahí, y los que descosen por un lado, cosen por otro, y viceversa. Nadie tiene la verdad absoluta para las cuestiones de arreglar el país, y ningún partido representa el Reino de Dios, o la Iglesia, aunque algunos lo pretendan para ellos o para los demás. De ahí que se acuse a algunos de ser la rancia iglesia, y a otros de desear incendios por todo el país. Tranqui tronco. Vamos a intentar entendernos antes de matarnos otra vez.

El panorama político es más plural que antes, y eso es una buena noticia. Habrá más matices en el parlamento con la entrada de VOX, y habrá que escuchar lo que dicen unos y otros. El bipartidismo proporcionaba más estabilidad política, es cierto, pero también actuaban los rodillos políticos de los partidos con más contundencia, impidiendo que se escucharan matices. Los parlamentarios en España obedecen al partido, y eso no va a cambiar. Por eso es interesante que haya más partidos diferentes en la tribuna de oradores. Al menos cinco importantes, y unos cuantos locales y regionales. Analizamos tendencias e ideologías.

Tenemos en primer lugar un centro político ideológico interesante con CIUDADANOS. Es cierto que desde que no se pudo vincular a UPD (centro izquierda) de Rosa Díez, se ha ido escorando a la derecha durante los últimos meses  en dos cuestiones: la defensa cerrada de la Unidad del país frente al independentismo catalán, (de allí surgió aunque esto lo compartía con UPD), y la defensa de una economía más liberal y con más bajos impuestos. En su formación hay mucha gente que antes estuvo en UPD y que sigue llegando la antigua formación magenta, lo que no deja de ser curioso por ser silenciado en los medios y en la propaganda.

Quizás tenga en su contra para muchos cristianos que sigue manteniendo posturas de ingeniería social próximas al neoprogresismo: aborto libre, matrimonio homosexual… Seguramente si existiera ahora UPD y se asociaran a ellos ganarían las elecciones. Desplazarían a los dos grandes partidos moderados: PP y PSOE. Creo yo que si han girado a la derecha es para cazar el voto de los descontentos del PP, pero también les llegan votantes de izquierdas y moderados a la formación naranja. Son un partido en ascenso, quizás el que más va crecer. La pregunta es cómo gobernarán cuando les toque. Su moderación y sensatez en el discurso, incluso su coherencia y su falta de sectarismo son valores importantes para el voto cristiano. La cuestión es cómo lo harán, y con quién gobernarán, y en qué cederán cuando gobiernen. Todo por ver, pero contagian ilusión.

En el centro derecha encontramos al PARTIDO POPULAR. Tiene bastante experiencia de gobierno y por tanto de corrupción en sus filas, lo mismo que los partidos que tocan poder, al que añado los sindicatos mayoritarios. Nada nuevo. Dudo que esto les quite votos, la verdad.

Sabemos cómo gobiernan y eso es una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que proporciona seguridad, saben de qué va el oficio. Han sido capaces de resolver las inestabilidades económicas heredadas, y son capaces de gobernar con bastante acierto en algunos temas. Pero en otros asuntos hacen aguas, especialmente cuando repiten lo que dice la izquierda y se acomplejan. La educación sigue siendo el mismo despropósito que montaron las izquierdas, y tampoco se atrevieron con el aborto. Da la impresión de que no han hecho valer su ideología liberal y conservadora, y que no se la creen demasiado. Por desgracia, gastan las mismas mañas que la izquierda para colocar a sus amiguetes en las autonomías y en los tribunales superiores. Eso sí, lo hacen a voces y con menos discreción que la izquierda, pero es porque no controlan los medios de comunicación. Y no lo controlan porque no quisieron en su día.

En mi opinión, la gran desventaja actual del PP es que no despiertan suficiente ilusión entre sus votantes. Parecen más de lo mismo, más de Rajoy, y esa imagen es la que tiene que currar su nuevo líder para ofrecer una derecha fiable y sin complejos. Volver a Aznar da una sensación de poca personalidad ideológica. Casado debe proponer, buscar mejores asesores en la campaña que los que tuvieron sus predecesores, que fueron por desgracia para ellos, los que tiraron a la basura una mayoría absoluta espectacular.

El gran reto del PP será mostrarse lo suficientemente de derechas para que no se le vayan votantes a VOX, y lo suficientemente moderados para que no se le vayan a CIUDADANOS. Lo tiene complicado, pero serán el partido de centro derecha que parte como la receptora del voto útil.

Para muchos católicos, el PP ha sido un fiasco. Aparentemente decían ser un partido demócrata cristiano, pero luego no han cambiado las políticas bioéticas de la izquierda. No se han atrevido a gobernar sin complejos y para todos los españoles. Parece que solo gobiernan para los de centro y centro izquierda. Ni aborto, ni matrimonio, ni familia, ni educación de calidad, ni sanidad mejorada. Nada. Mantienen lo que el PSOE no destruye, pero no se atreven a proponer.

Creo yo que el desgaste con sus votantes católicos puede ir a parar a VOX. Ciertamente su gran baza sigue siendo que son moderados, o que venden moderación. Tanta moderación que a muchos les molesta. Su agenda no puede ser la misma que la de la izquierda. Tienen que marcar la batuta, y no dejarse llevar.

El tercer partido emergente de las próximas elecciones, salvo que suceda algo muy grave, será VOX. La formación no es nueva y el partido tampoco, pues llevan unos cuantos años en la clandestinidad y el ostracismo televisivo. De hecho siguen ausentes y ninguneados, salvo para recibir insultos de sus rivales políticos, especialmente de la izquierda, que parece haber encontrado un motivo para existir, que no es otro que frenar a la “ultraderecha”  como así les llaman.

El problema es que VOX no es de ultraderecha. Me da la impresión de que su estrategia política no está pensada ni terminada, de ahí que se muestren dubitativos en ocasiones, y muy firmes, incluso tajantes en otros momentos. Un día abrazan a Le Pen y a Trump, y al otro se arrepientan de hacerlo. Dicen cosas que mucha gente echa de menos y que quiere oír, y no parece que les vaya a temblar la mano cuando toquen poder. Van en ascenso a pesar de no contar con ninguna televisión favorable, y eso es muy interesante, pues está recogiendo lo que opinan muchos españoles que no estaban representados hasta este momento en la cámara baja.

Tradicionalmente, los de Vox siempre han defendido postulados católicos en asuntos de bioética: sí a la vida, sí a la familia tradicional, sí a la educación religiosa, sí a la libertad y la democracia. Eran como el sector más demócrata-cristiano del PP; y el más defensor de la unidad nacional frente a las autonomías y la descentralización socialista y nacionalista. Esta posición ideológica que se fue diluyendo y abandonando con Aznar primero, y con Rajoy después, encuentra por primera vez acomodo en un partido político. Es el primero en 40 años de democracia que está en contra del aborto, y que habla del fracaso autonómico, y no les falta razón. Vox habla del asunto sin complejos. Por eso recogen el descontento de mucha gente del PP, un descontento de décadas, pero VOX me parece que es mucho más que eso.

Se presentan como un partido de futuro, que tiene su paralelismo en Estados Unidos. Con los Republicanos de allí. Comparten con la ultraderecha europea algunos postulados, pero no otros, y es que la ultraderecha europea no es un grupo cohesionado. Por eso VOX encaja mejor en los partidos conservadores, democrata-cristianos e incluso liberal.

También son un partido transversal cuando hablan de determinados problemas generales que nadie ha resuelto por incapacidad o por miedo : unidad de España, corrupción, emigración descontrolada, inoperancia del senado, subvención y protección de las ideologías de género, o exaltación partidista de las leyes de memoria histórica. Por eso reciben también cierto apoyo de votantes moderados de Ciudadanos (que querían castigar al PP), del PSOE e incluso de PODEMOS. Dicen lo que mucha gente piensa en los bares, vaya.

Ciertamente, no todo lo que defienden es católico, y en este sentido su postura sobre la política migratoria, por ejemplo, no está demasiado basada en el amor al prójimo. Más que construir el Reino parecen poner muros al estilo Trump. Pero lo mismo se podría decir de la política sobre el aborto en PODEMOS, tampoco está basada en el amor al prójimo, así que a la hora de votar se puede escoger. Su falta de moderación también puede ser un obstáculo para mucha gente, que prefiere votar discursos más amables, aunque de fondo esté de acuerdo con ellos.

El gran problema real que pueden sufrir es la ley electoral. No hay tanto diputado en provincias para cinco partidos. Si Vox es el menos votado, es fácil que sus votos se pierdan sin conseguir escaños. Antes le sucedió a IU, al CDS o a UPD. El voto útil les puede castigar. Sin embargo, su sola presencia en la cámara obligará al resto del Parlamento a tenerlos en cuenta. Y ya sabemos que en política se hacen amigos hasta en el infierno.

VOX tiene ideología más que estrategia. Ideas consistentes en oponerse al pensamiento políticamente correcto que durante tantas décadas nos han cacareado por tierra, mar y aire. En este sentido suenan a nuevo. La cuestión será si van a poder hablar sin que les interrumpan.

 

(continuará)

(Próxima semana. ELECCIONES A ESTRIBOR Y A BABOR. HOY: PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL Y UNIDOS PODEMOS).

 

 

 

¡Socorro, auxilio! ¡Qué viene el puritanismo!

Tiempos recios, tiempos recios. Eso es lo que hay. No lo dijo Chesterton, pero como si lo dijera.

Desde que el hombre no es pecador, la gente afirma su perfección. Es la nueva religión, la de la modernidad. Perfectos y salvadores del mundo, gente mesiánica. Soy un salvador del mundo porque tengo las ideas adecuadas para salvarlo. Puedo liberar a la humanidad de los malvados machistas, materialistas, y demás pecadores de la pradera. Basta con apostar por lo políticamente correcto y lo socialmente avanzado, lo progre que se llama, para convertirme en un salvapatrias. El problema es que hay tantos salvadores del planeta que terminan por exigirse entre ellos coherencia, perfección. O sea. Estamos ante un nuevo puritanismo que genera una doble moral.

Decía Jesús en el evangelio que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y claro, la gente hace méritos para poder apedrear a los malos de toda la vida. Porque el puritanismo divide la humanidad en buenos y malos. Sin matices ni nada.

Ahora la gente se siente más culpable que cuando se confesaban con cura. Entonces era sencillo. Reconocías tus pecados, y Dios te perdonaba reestableciendo la paz en tu alma. Te perdonabas a tí mismo, que era también importante. Nadie es perfecto y al asumirlo en humildad, Dios te ubicaba en el lugar de los pecadores perdonados que se reconocen como tales. Gracias. Señor.

Pero ahora no; y los psicólogos trabajan a destajo. Como no hay ni pecados, ni Dios, ni patria, ni fronteras, pues se han quedado sin los palos del sombrajo y les da la solana en la calva. Me explico, la tan fantástica liberación del hombre, y el no menos idealizado fin de la represión, ha aventado nuestras tormentas psicológicas y sociales. La gente se siente culpable y anda neurasténica buscando culpables a los que cargar con el muerto. Pero como no son perfectos, pues el muerto se queda siempre en casa.

Y así, la gente se siente culpable, unos mucho y otros poco, de no reciclar, de ser machistas encubiertos, de soltar frases sexistas, de no comer sano, de no hacer deporte, de usar bolsas de plástico en el super, de ir al trabajo en coche, o de ducharse con agua caliente que contamina el planeta más de dos minutos de reloj.

Por eso ser moderno y avanzado es una tarea titánica. Porque nunca eres lo suficientemente moderno y avanzado. Siempre estás como por detrás de lo que hay que ser, que es perfecto. La culpa es de Platón, que era un amargado y que lo idealizó todo. Pero eso tampoco arregla el problema. El resultado de este desajuste es que tenemos, o gente con mala conciencia que sufre su incoherencia, o gente que se enrabieta con el mundo de los que no piensan como él, y que termina pensando que hay que exterminar. O sufridor u odiador. Puritanismo, puritanismo.

Por eso la gente disimula y finge que somos lo que no somos y que estamos luchando a brazo partido por cambiar el mundo, cuando la realidad es que ni siquiera nos cambiamos a nosotros mismos. Y como hay que sobrevivir, pues encontramos la justificación como la principal herramienta psicológica que nos libera de los pecados. Compramos un día la leche en envase de vidrio y ya somos superbuenos, activista de los que se indignan y pegan por ahí.

La gente es así, pone unos cuantos “me gusta” por las redes, y ya tranquiliza la conciencia por una temporada. Contamos al mundo que estamos indignados, y al día siguiente ya está. Somos unos salvadores de película.

Y mucho peor lo tienen los activistas de cualquier causa contemporánea. Su sufrimiento se multiplica por mil, casi lo mismo que su incoherencia. Sufren hasta llorar sangre.

Los ecologistas, por ejemplo, sufren y lloran lágrimas cada vez que suben a un avión, o cogen un coche. Irían en bici de vacaciones con las maletas en el trasportín, pero claro, eso requiere muchos cursos de vida alternativa que no puede uno asumir. Pues en tren, venga, ale. Y resulta que el tren ecológico, el que va por energía solar tarda una semana en llegar a la costa. Pues casi mejor que no nos vamos de vacaciones… Y ahí los pillas un jueves de ordinario entrando en una hamburguesería a por carne de vacuno de esa que consume más litros de agua que cuando se bañan, y te cuentan que es por la niña, que le gustan los regalos kinder. Y sufren por no ser perfectos, y lo pasan mal. Y es que ser idealista es jodidísimo.

Tampoco ser materialista es mejor, aunque sí sea más Nietzscheano y dé menos problemas de culpabilidad. “Yo no reciclo porque no tengo hijos”. Incontestable. Lo siento Fran, pero es que ni piensan en los sobrinos ni en los niños de los demás. Cochino mundo, sí, lleno de egoístas. Y que nos den morcillas a los idealistas.

En fin. El puritanismo hace que todo el mundo quiera ser perfecto y presuma de perfección, sin apreciar las carencias humanas, sin asumir el pecado estructural de la humanidad, sin aprender que el mal no es combatido con la fuerza de voluntad.

Para los cristianos la lección es muy clara. Somos pecadores y confiamos en Dios para que nos libere del mal y de la muerte, y del pecado. Es verdad que podemos hacer más y que podemos amar más, pero no somos dioses ni Mesías. Intentaremos hacer el bien asumiendo que cuando no lleguemos, Dios sí podrá. Es la esperanza, creer en lo que no se ve, aceptar que es posible el cambio del mundo pero no con nuestras solas fuerzas. Es un idealismo no puritano, bastante más liberador. Es cristianismo. Ni mejores ni peores que los demás, simplemente pecadores perdonados.

 

 

 

La santidad de los sencillos. Sainte Bernadette y Lourdes.

A nuestro mundo le sobran soberbios y le faltan Bernarditas como la santa de Lourdes, Bernadette Soubirous. La sencillez hecha aprendizaje, la niña que vio a la Virgen es mucho más que una vidente del siglo XIX. Es el triunfo de los sencillos y los pobres sobre los soberbios y los poderosos, es una bienaventuranza hecha vida. Felices vosotros…

Digo yo que la iglesia no la hizo santa por ser la niña vidente, sino porque el resto de su vida buscó la santificación de su alma. Una vida cristiana que he tenido la suerte de leer en el libro que les presento hoy: Bernadette vous parle (Bernardita os habla) de René Laurentin, que es uno de los estudiosos lourdistas más importantes que ha habido en la historia.

Sé de sobra que no suelen caer bien estos videntes, ni dentro ni fuera de la iglesia. Desde el interior suenan como a fraude y cachondeo con las cosas de Dios. ¿A cuento de qué la Virgen se va a aparecer a una niña ignorante y medio boba? La revelación está en manos de los sabios y entendidos, y una niña como Bernardita suele romper determinados estatus intelectuales. Soberbia, una vez más. Soberbia que nos sobra.

Pero fuera de la iglesia tampoco gusta esta gente. Suele ser tachada de medio tonta, alelada y enferma de alucinaciones. Si aceptaran que lo que han visto y oído fuera verdad, pondrían en jaque su también elevado estatus de racionalistas a ultranza. Soberbia también y creerse los poseedores de la verdad absoluta.

Por eso Lourdes y Bernardita me siguen interrogando, y siguen interrogando a unos y otros. A los de dentro y a los de fuera. Interrogan a los soberbios, por eso doy gracias a Dios por habernos dado una santita tan pequeñita como Santa Bernardita Soubirous. Saint Bernadette. Priez pour nous, merci.

La vida de esta niña raquítica y enfermiza quedó marcada por las apariciones de la Virgen en la cueva de Massabielle de Lourdes, que se iniciaron un 11 de febrero de 1858 y que terminaron el 16 de julio de ese mismo año, día del Carmen. Lo más curioso del relato de Bernardette es que estuvo plagado de una asombrosa y trasparente inocencia. No entendía lo que sucedía, pero lo contaba tal y como le pasó. Por eso su relato es fácilmente creíble. ¿Cómo explicar que no se confundiera al narrar lo que pasó y lo contó cientos de veces? ¿Cómo explicar que memorizara el nombre de Inmaculada Concepción para “aqueró”, sin comprender del todo que era la Virgen María? Le llamaba la Señora, y “aqueró” (aquello). ¿Cómo no sorprenderse ante la aversión que sentía cada vez que alguien trataba de darle dinero, o de comprarle el Rosario? (se lo robaron varias veces). Bernardita fue una niña y mujer que soportó la enfermedad y el dolor en un grado muy elevado, y eso es algo que la vincula en sencillez con la otra santa francesa de finales del siglo XIX, Santa Teresita del Niño Jesús, Santa Teresita de Lisieux.

Sin grandes pretensiones, la biografía detallada y exhaustiva de Laurentin, es excelente. Nos muestra la Bernardita del relato de Lourdes, pero también nos enseña a la pequeña santita que fue en el convento de Nevers. Siembre huyendo de la publicidad, de la gente, de los curiosos, de los interesados. Y la historia me ha impactado.

Bernardita tuvo que repetir su relato cientos y cientos de veces; y la mayoría de las veces forzada ante la visita inesperada de un obispo, de un clérigo, de un jesuíta o de quien fuera. Mucha gente se creía con derecho a interrumpir la vida de esta religiosa para hablar con ella. Desde el principio hubo clérigos que quisieron engañarla para que les cambiara el rosario, por ejemplo, gente sin demasiada sensibilidad que poco menos que la idolatraba en vida. BErnardita huía de todos ellos, y en muchas ocasiones manifestó el hartazgo y el cansancio de haberse convertido en un mono de feria para mucha gente que no comprende, que no siente en los demás, que no empatiza con un alma sensible a Dios. En definitiva, por alguien que no busca a Dios.

Bernardita representa un mensaje de pobreza inigualable. Dios escoge a los más sencillos, a los más pobres. La Virgen escogió a Bernardita porque era la más pobre. Así lo aseguraba ella con los primeros relatos. Vivían en la cárcel cuando se produjeron las apariciones, y nunca deseó una vida que fuera distinta a aquella. Sólo cuando se le hizo insoportable la vida en Lourdes, donde no le dejaban en paz los peregrinos, optó por alejarse de allí en una vida conventual. En Nevers. Lejos del pueblecito que tanto amaba. Siempre enferma y débil físicamente, lejos de su familia, y bajo la incapacidad de hacer muchas de las cosas que los demás podían hacer fácilmente. Sufría desde su incapacidad, y se complacía en la promesa de la Virgen de obtener la felicidad en el otro mundo.

Es paradójico que el dogma de la Inmaculada Concepción, uno de los más sesudos intelectualmente para la teología y los siglos, el que fuera especialmente estudiado y proclamado por el papa Pio IX en 1848 fuera revelado a una niña que ni siquiera había hecho la Primera Comunión. No sabía leer ni escribir, y ni siquiera hablaba francés. La Virgen le habló en patois, el dialecto de la zona, una reliquia del antiguo provenzal del Languedoc que se extinguió pocas décadas después. El dogma se lo regaló la Virgen a una niña analfabeta tras la insistencia de ella para que le diera su nombre. La Virgen sonreía, y Bernardita, que estaba presionada por los de su alrededor, le preguntaba que cuál era su nombre, que quién era. Lo dijo en patois: QUE SOY ERA INMACULADA CONCEPCIOU, traducido Yo soy la Inmaculada Concepción.

La niña memorizó esas palabras hasta soltárselas al cura. Que dice que se llama Inmaculada Concepción; que era tanto como decirle al cura que no era la Virgen. Pues eso. Inocencia hasta las entrañas.

 

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«Por ser cómo soy, por querer seguir siéndolo»

LUCES Y SOMBRAS

Si no sientes lo que escribes... ¿¿Cómo trasmites lo que quieres??

TEJIENDO LAS PALABRAS

CON LOS HILOS INVISIBLES DEL ALMA

ANTONIO J. LÓPEZ SERRANO

Blog del escritor. ESCRIBIR, PENSAR, AMAR, REZAR.

Jesús Fonseca Escartín

Periodista y poeta

Antropología accesible

Blog del escritor. ESCRIBIR, PENSAR, AMAR, REZAR.

AURI

El "Mundo de los Ángeles" es un Mundo luminoso, al mismo tiempo que sorprendente, inimaginable e incomprensible para la consciencia del ser humano, que no hay que razonar demasiado, sólo lo justo. Busca esa razón "dentro" de tu Corazón y encontrarás las verdaderas respuestas.

Donovan Rocester

Una dimensión de relatos, pensamientos y poesía...

SIN MIEDO A PENSAR

Inspiración para los que anhelan un mundo mejor

IMPREINTofficial

The official page of the artist created to host the project 'CUT OFF'.

Caminando por Nueva York

Blog y guía de Nueva York, donde os voy descubriendo esta magnífica ciudad. Aquí encontraréis todo lo necesario para disfrutar de una experiencia new yorker. Además de otros lugares increíbles del mundo.

Pensando Derecho

Perspectiva...

The fish still swims

The monsters turned out to be just trees 🌳

PANDEMÓNIUM

Los caminos del azar son inescrutables

The Storyteller Blog

Vida, cuentos y relatos salvajes

Ariel Aqueveque Marín

todo en pocas palabras / Instagram: @arielaqueveque

Alexia

Libros y Desvaríos

Morada de Relatos

Relatos de Ciencia ficción, Fantasía y Terror

UN PUÑADO DE PALABRAS

Bienvenido al blog del escritor Karel Apodaca

Cookin´Up & MarceVino

Se Hace Cocina al Andar... Se Vive el Vino al Andar

Singularette

No solo soltera, sino singular

Legnalenja

Un espacio dedicado al entendimiento del mundo en el que vives

FILMS BASED ON NOVELS

BY SAHARAUI WESTERN SAHARA

byluis7

« me arrodillo por las noches ante tigres que no me dejarán ser - lo que fuiste no será otra vez - los tigres me han encontrado pero no me importa. »

palabrasaflordepiel

Y un poquito más adentro

Daniel P. Espinosa

Página oficial del autor finalista del Premio Minotauro

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