Archivo del sitio

Los pilares de Occidente: la mentira, la basura y los ositos de peluche.

Cuando estudié primero de carrera (hace unos treinta años), en concreto Derecho Romano, recuerdo que en el inicio del libro de Derecho Público Romano se hablaba de los pilares de Occiente, y se afirmaba, con solemnidad y rigor que habían sido tres: el Derecho Romano, la Filosofía Griega y el Cristianismo. Hoy han sido sustituidos por tres tataranietos que no dan mucho de sí, pero que ahí están, decadentes y no menos firmes: la basura, la mentira y el emotivismo de los indignados del peluche. Estos piden paso y se quedan a la fuerza. Por eso hablamos de ellos, porque no será por mucho tiempo. Digo yo.

El Derecho Romano, que ha venido articulando durante casi dos mil años las relaciones civiles de los hombres entre sí (familia), de sus compromisos (obligaciones y contratos) y de sus bienes (derechos reales), ha terminando convirtiendo las relaciones sociales en relaciones mercantiles, para luego dejar temblando a la humanidad (y al planeta) con relaciones financieras y especulativas. Es lo que nos queda hoy. Personas que se relacionan especulando el amor, la amistad y los negocios. Vida deshumanizada, donde todo se compra y se vende. Es el capitalismo, hijo del derecho, que barre a la humanidad, sus relaciones y sus bienes, hasta convertir lo que toca basura. Por eso nuestro planeta Tierra se ha convertido en un basurero de objetos obsoletos, de residuos tóxicos, mares llenos de plásticos y un montón de mierda sobre la que seguir especulando. Lo llaman capitalismo, pero en realidad es uno de los pilares más importantes sobre el que sustenta la sociedad contemporánea de la disolución. Lo practicaron las sociedades comunistas con el mismo afán, y lo aplaudimos indirectamente cuando vamos de tiendas y tenemos de todo. Filósofos: la fragmentación posmoderna quedó atrás; lo de ahora habría que llamarlo disolución occidental, globalizada y sin vaselina.

El segundo pilar fue la Filosofía Griega, sobre la que hemos hablado en otras entradas de este blog. Los griegos buscaban la verdad frente a la opinión. Nosotros preferimos opinar sin buscar la verdad. Por eso estamos rodeados de mentiras. Frases ingeniosas, sensacionalistas, atractivas para vender, comprar y para llamar la atención. Pensar es agotador, en cambio, escuchar mentiras es más gratificante. La gente se busca mentiras a su altura moral, en su círculo intelectual, en su existencia. Hay una cadena televisiva para cada grupo de espectadores, con sus mentiras específicas, sus relatos y sus símbolos. El escepticismo está agotado, ahora se lleva la mentira que nos entretenga. Y las redes son especialistas en mentir al gusto de cada uno. Se llaman cockies, o sea “putas” y “galletas”, que debe ser lo mismo.

El tercer pilar es el cristianismo, el único que se ha mantenido como subcultura gracias a una institución milenaria como es la Iglesia. El cristianismo (que es una religión de sentido, no una ética) fue anulado en su momento por el laicismo imperante y cultural. Se le extrajo la moral en la modernidad, y se le redujo a una especie de buenismo fácil y blandito. Se vació de contenido la experiencia con Dios Padre, para exaltar experiencias inferiores y rídiculas, desde el animismo hasta el yoga. Al final el hombre sigue hueco por dentro.

El buenismo ético ha sustituido al amor al prójimo. La gratuidad del amor se ha pervertido dejando solo la pose, no el dolor, olvidando que el Amor que no duele por dentro, no es amor. Se promueve la experiencia de lo emocionante frente a la experiencia de Dios. Hasta que se rompe la cuerda del puenting, claro. Entonces ponemos ositos de peluche al pie del acueducto. Y es que somos adolescentes con rabietas y lágrimas facilonas, gente que lo quiere todo, y que es incapaz de dar nada, de darse gratis. De nuevo el capitalismo.

Es curiosa nuestra sociedad, donde los derechos sociales son cada vez más recortados, y donde la lucha de clases se ha transformado en una lucha de géneros (de sexos). Una sociedad indignada con hoja perenne, connivente con el poder, y traidora con la humanización en el trabajo, y con la sexualidad adolescente hasta que la muerte nos llegue. Adolescentes con rabietas y lágrimas fácil.

La ética contemporánea está disolviéndose muy deprisa por culpa (o gracias) a las redes sociales. Es la ética del emocionarse mientras miro un perrito en el móvil dando saltitos, y soy indiferente a la esclavitud infantil en África. Me indigna el voluntario porque reza el rosario delante de la clínica abortista, y lloro a moco tendido porque el niño X ha recuperado su osito de peluche perdido hace dos días en las Ramblas. Le pongo un “me gusta” para lograr un mundo mejor, y me exijo que no me digan lo que tengo que hacer con mi bragueta.

Es lo que hemos visto en Barcelona estos días, que aquí mataban a  14 personas y se les dedicaba horas y horas de espectáculo informativo-especulativo. Entre la mentira y la realidad, nadie analizaba el por qué. Ni falta que hace buscar la verdad, dirán algunos. Los terroristas no eran matados, eran “abatidos” (de pena suponemos), y mientras tanto los corrimientos de tierra en Sierra Leona machacaban a 400 muertos, 100 de ellos críos.

Occcidente se está disolviendo. Pero hay una esperanza, una sutil y fuerte esperanza.

Tras la basura del Derecho Romano solo podrá quedar la única estructura social con la que no se puede especular. La única que resiste el paso del tiempo por estár sostenida por el derecho natural. Me refiero a la familia, configurada por el judeo-cristianismo y el derecho romano. Será además una cuestión de “superviviencia”. Las propuestas familiares y económicas que no sean sostenibles (incluida la sostenibilidad de los hijos) se extinguirán por sí misma. La disolución familiar contemporánea desaparecerá por sí sola. El futuro será de los que tengan hijos y logren tener recursos suficientes y sostenibles para vivir, es decir: o familias católicas con hijos o familias musulmanas. Ahí estará el choque cultural en la futura Europa. El islam solo sobrevivirá en Europa si acepta las pautas familiares y culturales del cristianismo. Si no lo hace y triunfa, lo que surja no será Europa. Aunque esté en su territorio.

La mentira contemporánea dejará paso a la única verdad posible e inmutable: Dios y su trascendencia. Será un cliclo lógico, pues no hay cultura que no se asiente sobre una verdad inmutable, hija de una divinidad. El cristianismo retornará, pero seguramente lo haga purificado de lo superfluo, y lejos de Europa. La verdad no volverá a estar fragmentada, quedará sometida a la experiencia religiosa, y la ciencia volverá a ponerse al servicio del hombre, de la humanidad, y no del dinero ni la especulación.

El emotivismo del osito de peluche, adolescente y ansioso, solo podrá madurar si vuelve a concebirse la trascendencia. Es decir, será necesario un retorno al Amor de Dios (Padre), un amor que da sentido porque salva (Hijo) y que pueda reconfortar en el dolor de la existencia humana (Espíritu Santo). Será un nuevo humanismo más profundo y sólido. Ya lo dijeron antes que yo: el siglo XXI será religioso o no será.

Yo creo que sí será, y es que como pobre católico, tengo esperanza.

Anuncios

Reflexión y análisis del pensamiento ecologista.

De todos los movimientos sociales del siglo XX, el ecologismo es el que más ha triunfado. El pacifismo quedó demasiado lejos, casi tan lejos como la muerte de Ghandi; y el feminismo ha generado tal ola de estupidez con su deriva hacia las ideologías de género que digo yo no tendrá demasiado recorrido como siga así. Pero el ecologismo es otra cosa. Ha triunfado en la conciencia de la gente, y la prueba es que hay ya un importante negocio en torno a lo ecológico que genera mucha pasta, y mucha gente que ha fijado comportamientos presuntamente ecológicos sin ser consciente de ello. Bien por ellos.

Hay además, abundantes formas de ser ecologista y de plantearse el ecologismo, incluso varias de estas formas pueden llegar a ser incoherentes y agresivas entre ellas. Deviene la ecofiesta en un batiburrillo que hace que el ecologismo no sea siempre bien acogido por mucha gente, porque se identifica lo ecológico con ir en bici haciendo el gamberro por las aceras, o en alarmar a la población cada vez que llueve en otoño o hace sol en verano, o soltar una piara de armiños para que se mueran atropellados en al carretera más cercana. No, eso no es ecologismo, ni siquiera es una pose ecológica de nivel alfa.

Evidentemente no es lo mismo el ecologismo que pretende regresar a la edad de piedra cultivando cebollas y cerrando fábricas, que el ecologismo animalista que se esfuerza para que los animales no sufran en la naturaleza o fuera de ella. Mayor diferencia seguramente habrá entre el ecologismo liberal, que considera que hay que cuidar la naturaleza porque sino habrá más pobreza en el futuro, y el ecologismo espiritual y esotérico que entiende que debemos encontrar la armonía con la naturaleza y el cosmos en su Totalidad. Son muchas formas distintas de plantearse lo de la naturaleza y algunas implican una devoción religiosa y una entrega martirial excesiva para un culto panteísta que huele a adaptación al vacío occidental tan nuestro.

La variedad de formas de vivir la ecología da a entender, una vez más, que si bien ha triunfado la conciencia en casi todo el planeta de que debemos cuidar el medio natural, también nos hace pensar que la confusión reinante es enorme, y que cuando se destruye la idea de Dios se acaba abrazando cualquier manifestación ideológica que cuadre bien. El ecologismo es para mucha gente una forma de vivir por la que deben morir y matar, lo que la convierte en un peligro para la humanidad en su conjunto. El ecologismo le convendría estar a bien con la antropología para que no salga ninguna mal parada, pero tampoco viene mal conjugarla con las tradiciones culturales occidentales más humanistas, porque casi todo lo que es bueno para la humanidad a largo plazo es bueno para la naturaleza. De ahí las advertencias del Papa Francisco sobre los abusos que infligimos a la naturaleza y los abusos a los hombres. Y es que unos y otros no deberían andar por caminos distintos ni separados.

El problema de los ecologismos cuando degeneran en fanatismos está en que siempre terminan siendo alentado por los más ignorantes y psicópatas, que seducidos por una idea parcial, la terminar totalizando y absolutizando para convertirse ellos en sacerdote de lo nuevo, y en guardianes de la nueva convicción. El ecologismo no se libra de sus sectarismos particulares, eso es cierto, por eso conviene hablar de ello y reencontrar caminos de encuentro y no de división; más que nada porque puede seguir aportando mucho al hombre en su devenir hacia el futuro en un planeta-hogar limitado como el nuestro. Tampoco se libran los ecologismos de los nuevos adalides de lo verde, disfrazados de empresarios con deseos de ganar dinero, que aman la naturaleza bastante menos que sus negocios, y andan siempre en el límite de destruir cuando les permite la ley, aunque luego se pongan arrobas de insignias que afirman ser grandes protectores de la verdura y el medio ambiente. Grandes empresas energéticas con premio extra en contaminación, presumen de ser “supergreen”.

Si intentáramos poner de acuerdo al movimiento ecologista en unos principios básicos, estoy convencido de que terminarían a tortas los diferentes sectores, pues hay un ecologismo de derechas y otro de izquierdas, un ecologismo religioso y otro aconfesional, un ecologismo de sostenibilidades y diálogo con la antropología y un ecologismo de radicalidades y enfrentamientos. Pero es imprescindible que haya puntos en común que sean claros, pues el riesgo de la pluralidad es la dispersión, y el de la dispersión la fragmentación. Y la fragmentación solo conduce al fanatismo y al radicalismo, cuando no al abuso y la inmoralidad que saca beneficios hasta del sol que es de todos.

Dice un amigo mío con bastante acierto, que los ecologistas son unos plastas, pero que por desgracia tienen bastante razón en sus críticas y sus extremos. Tiene bastante de cierto. Yo mismo he escrito en este blog alguna entrada afirmando que nuestro planeta se está convirtiendo en un basurero de productos de usar y tirar, y hay que concederles la razón a los ecologistas cuando defienden la importancia de no deteriorar más el medio, bajo riesgo de que nuestra especie se vaya al carajo con su negligencia. Carajo que puede estar en el largo o larguísimo plazo, pero carajo al fin y al cabo. Por eso hay que ordenar las ideas y proponer caminos nuevos que reúnan el pensamiento ecológico, lo hagan más fuerte, y por tanto menos sectario y menos ridículo. Más serio, sosegado y firme.

Una vez más, al igual que le sucede a la antropología cultural y social, lo que mejor puede cimentar la unidad de los ecologismos es la religión católica. Por desgracia, los ecologismos han ido abrazando durante mucho tiempo las corrientes new age de armonías presuntamente orientales y posmodernas. Es un error, porque la experiencia religiosa de una cultura como la nuestra no necesita de otras formas para ser fuerte y válida, y más si queremos que vaya de la mano del humanismo. El mensaje de un Dios creador es suficiente como para que el hombre colabore con ese Dios sin dañar su obra. Mensaje olvidado en la revolución industrial, por cierto.

La ética basada en un Dios que nos ama y nos pide es bastante más sólida que la ética que se basa en el convencionalismo, los acuerdos éticos, o la razón natural, que siempre termina siendo relativa y escéptica. Tampoco, creo yo, está lejos de la protección de la naturaleza vivir la experiencia religiosa de  la contemplación franciscana de la naturaleza, donde Dios redime el cielo y la tierra, el pecado y la contingencia de la muerte, también en el cosmos y en la Tierra, siendo hermanos del mundo y la naturaleza creada por Dios para  nuestro gozo en Él. El orientalismo hace que lo ecológico se termine identificando con el yoga o con comer ensaladas de soja, pero no con ayudar a un prójimo que pasa hambre a pocos kilómetros de casa. Y creo que a la larga conduce a un espiritualismo desencarnado incapaz de resolver los verdaderos problemas del medio ambiente.

El futuro de Occidente: hacia la cultura de la basura.

Este comentario seguro que le da mucha grima a Trump y Putin, que cualquier día se reúnen en una cumbre de esas, internacionales, donde comen jamón y gambas. Hoy hablamos del fin de Occidente, que es lo mismo que decir del mundo globalizado que hemos diseñado. El fin de Trumpismo y el Putinismo (que no putismo).

La cultura Occidental tiene varios problemas antropológicos muy elementales (y muy graves), de esos que nunca hemos resuelto y que vamos camino de enquistar para nuestra desgracia. Y el más gordo de todos es la sostenibilidad energética y el agotamiento de los recursos.

Es elemental que las culturas gasten la energía que necesitan para subsistir. En general, en siglos anteriores, y no me invento nada, la energía era escasa, y se intentaba por todos los medios no gastar más de lo necesario. No se derrochaba, y se trataba de aprovechar el máximo posible. Es decir, el molino no seguía dando vueltas con el burro atado cuando no había trigo que moler. Tampoco agotábamos a los remeros de un barco hasta matarlos, usábamos del viento, los recuperábamos y luego volvían a remar. En aquel mundo, cualquier brizna del aire era un regalo de Dios y de los ángeles del cielo que velaban por los marineros.

Hay una primera regla cultural y antropológica básica: la energía que usa una cultura tiende a ser proporcional a los recursos que obtiene por ello. No gasta más energía si no obtiene recursos por ello. ¿Para que voy a encender una chimenea si no hay nadie en la casa? ¿Para que mover un barco de pesca si no voy a pescar? ¿O llevo gente a casa y monto una posada rentabilizando el calor, o apago el fuego? De cajón, vaya.

Y una segunda regla que se sigue de la anterior: los recursos de una cultura tienden a determinar el número de hijos, y por tanto su crecimiento demográfico. Si hay recursos se tienen más hijos. Si hay sitio para todos vivimos juntos, y si no, se marchan colonizando otras zonas con esos recursos adquiridos y sobrantes. La cultura y el manejo de un colono también puede ser un recurso. Reproducirá su cultura, su energía y sus recursos. Necesita sitio, claro.

Pero cuando no hay esos recursos, o las condiciones geográficas son limitadas, las culturas no pueden tener tantos hijos, y de manera indirecta ponen trabas a la reproducción, porque no hay demasiados recursos para todos, eso sucede hasta alcanzar un nuevo equilibrio entre energía, recursos y población. Lo pongo en cuadro, que me mola, y hago explicación del asunto.

  1. Poca energía, pocos recursos, pocos hijos: cultura de supervivencia o en contracción. El ejemplo es la humanidad en el paleolítico, o en las culturas actuales de cazadores y recolectores. Suelen tener un equilibrio entre el número de hijos y la energía y los recursos que tienen. Son los pigmeos en África. Esta gente ha visto disminuir todavía más sus recursos (por la expansión de occidente), y se han visto empobrecidos y conducidos a su extinción. Lógico. En condiciones normales suelen sobrevivir sin demasiadas enfermedades, con abundante y variado alimento. Por supuesto, casi ya no existe ahora, pero es el modelo al que retornaremos en un periodo no demasiado largo (profetizo unos 500 años). Venga, una porra.
  2. Mucha energía, pocos recursos, pocos hijos: cultura desajustada que derrocha energía. Cuando sucede esto, la cultura se acelera de pronto, empieza a producir a un ritmo acelerado, y a tener muchos hijos. Es el momento previo de la revolución industrial o neolítica. Los días previos a la locura y el desequilibrio. El descubrimiento de una nueva tecnología produce esta situación. De repente un grupo se enriquece muchísimo porque ha descubierto algo. Las antiguas formas de vida de esa cultura se extinguirán en poco tiempo. Esta cultura continúa con la siguiente.
  3. Mucha energía, muchos recursos, muchos hijos para expandirse: cultura en expansión. El ejemplo más clásico es la revolución industrial (también la revolución neolítica), se crecía mucho porque de repente hubo una mejora tecnológica energética brutal con la máquina de vapor. Eso desordenó la cultura occidental hasta la actualidad, donde aún no hemos alcanzado un equilibrio entre energía, recursos y población. Hay masas de pobreza y muchos recursos desaprovechados. Crecen las epidemias (recurso natural ante poblaciones muy abundantes). Eso se llama desequilibrio y desorden cultural. Nuestra globalización es en realidad una cultura en expansión desequilibrada. Sería el siguiente modelo.
  4. Mucha energía, muchos recursos, pocos hijos: Cultura desajustada que derrocha energía y recursos. UNA CULTURA QUE CONVIERTE CASI TODO LO QUE TOCA EN BASURA, porque le sobra y lo tira. Es nuestra cultura occidental de los países ricos. Realmente podría abastecer a mucha más población, pero el bienestar alcanzado y la riqueza enorme se transforma en comodidad. Es una cultura egoísta, pero peor que eso, es una cultura HEDONISTA. Derrocha solo por el placer se sentirse bien. Se convertirá, si no lo remedia, en una cultura atractiva para su entorno. Bienvenida emigración. Sorry mister Trump. Aunque dispare constantemente en una alambrada interminable, la gente la atravesará, aunque sea en túneles de cincuenta kilómetros subterráneos.
  5. Poca energía, pocos recursos, muchos hijos: cultura desajustada donde hay pobreza. Es la cultura de la globalización de muchos países del tercer mundo. no hay demasiadas salidas a este desequilibrio. La primera solución es producir más energía, desarrollarse, generar más recursos. Pero para eso necesitan la tecnología de los países que la tiene, o sea los occidentales. Como no se la prestamos les queda una segunda alternativa muy lógica. ¿A dónde irá la gente si hay pobreza? Bingo, al mundo hedonista del número cuatro. Emigración. Es la continuación del modelo anterior

El número cuatro, que somos nosotros, merece una reflexión aparte. No me lo invento, consumimos miles de millones de kilowatios de energía al día, pero es mejor decir que derrochamos miles de millones de kilowatios de energía, porque la mayoría de esa energía no tendría por qué desperdiciarse, pero se desperdicia de manera ridícula. Son los millones de standby de aparatos, coches que circulan cuando es más ahorrativo andar, etc. ¿Cómo no va a querer venir media África y parte de Asia? Señor Trump, su muro va a tener que ser muy, muy alto. La globalización ha puesto en contacto unas culturas con otras, es el nuevo re-equilibrio que nos convierte en… mucha energía, muchos recursos y mucha más población. Llegaron los chinos, los indios y los mejicanos. Más expansión y ratificación del modelo cultural. ¿Hasta cuándo? Seguimos siendo una cultura de expansión, aunque no tengamos hijos en Occidente, otros los tendrán por nosotros y se comerán nuestros recursos. Eso es una llamada de atención para los xenófobos que además no quieren tener hijos. También es una solución al problema de las pensiones, las pagarán los hijos de los emigrantes que vengan. Salvo que pete antes el desequilibrio.

Nuestra cultura va camino de quebrar cuando se acabe la energía, por cierto. Porque no toda la energía es renovable, lo que significa que se acabará. Entonces nos volverá a tocar subir agua del pozo con la manivela, y será el fin del deporte chorras en gimnasios y lo de subir en ascensor a los rascacielos haciendo turismo.

Occidente, si quiere sobrevivir, está obligada a descubrir una energía que sea igual de barata, para seguir derrochando su estilo de vida, el mismo que ha impuesto en todo el planeta. Pero además necesitamos que esa energía sea inagotable, a fin de que la derrochemos a nuestro gusto. La energía podrá ser sacada del subsuelo, fracking, o de las estrellas, pero la necesitamos para mantener el desequilibrio cultural de Occidente. Estamos obligados a huir hacia delante, y eso es nuestra perdición. Porque incluso descubriendo nuevas fuentes de energía, los recursos naturales de este planeta son escasos y limitados.

No es un problema de alimentación, de eso hay de sobra hasta que nos lo comamos todo. Es un problema de que fabricamos electrodomésticos, libros, pilas, coches y demás cacharrería cuya vida útil está medida para que puedan sobrevivir fabricando más electrodomésticos, libros, pilas, etc. Se llama obsolescencia programada, es la cultura de la basura. La que genera miles de millones de basura al día con productos que nos han servido tan solo por unas horas o unos pocos meses. ¿Y luego? Luego más basura. El capitalismo terminará comprando y vendiendo basura para fabricar más. Acabaremos comiendo basura, filetes cuyo contenido sea basura, un resto de ternera, y plásticos con fibra para ayudar al tracto intestinal. De hecho ya nos lo comemos.

Mi pronóstico es el siguiente. Primero acabaremos con los recursos y las materias primas, luego (cuando todo el planeta esté lleno de basura), compraremos y venderemos basureros enteros para seguir fabricando cacharros que generen más basura. Al final tendremos productos miles de veces reciclados en un mundo que estará lleno de basura. Los millonarios la coleccionarán, y la gente comerá comida basura (perdón, acabo de descubrir el presente). Viajaremos a Marte y a los demás planetas del sistema solar con unas naves hechas con restos de neveras y lavadoras viejas. Y llenaremos el sistema solar de basura, que es nuestro gran intercambio con la naturaleza. De hecho nuestro planeta ya lo tenemos rodeado de basura espacial.

Nos estará bien empleado, por comodones. Eso sí, a Trump y a Putin les harán una estatua de plástico reciclado que quemarán en una fiesta. Mira, me acabo de inventar las fallas. Quemaremos el planeta y encima diremos que en el medievo los tíos eran bobos. Yo de momento les veo más listos que nosotros.

ANTONIO J. LÓPEZ SERRANO

ESCRIBIR, PENSAR, AMAR , REZAR. Blog del escritor

Jesús Fonseca Escartín

Periodista y poeta

Antropología accesible

ESCRIBIR, PENSAR, AMAR , REZAR. Blog del escritor

Bold Commentary

"Writing With No Fear"

AURI

El "Mundo de los Ángeles" es un Mundo luminoso, al mismo tiempo que sorprendente, inimaginable e incomprensible para la consciencia del ser humano, que no hay que razonar demasiado, sólo lo justo. Busca esa razón "dentro" de tu Corazón y encontrarás las verdaderas respuestas.

Donovan Rocester

Una dimensión de relatos, pensamientos y poesía...

SIN MIEDO A PENSAR

Inspiración para los que anhelan un mundo mejor

IMPREINTofficial

The official page of the artist created to host the project 'CUT OFF'.

ArsArtis

"Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza". Francis Bacon.

Caminando por Nueva York

Blog y guía de Nueva York, donde os voy descubriendo esta magnífica ciudad. Aquí encontrarás todo lo necesario para disfrutar de una experiencia new yorker.

Pensando Derecho

Perspectiva...

The fish still swims

The monsters turned out to be just trees 🌳

PANDEMÓNIUM

Los caminos del azar son inescrutables

The Storyteller Blog

Vida, cuentos y relatos salvajes

Ariel Aqueveque Marín

todo en pocas palabras

Ratón de biblioteca

Buceando en la escritura propia y ajena

Alexia

Libros, libros, libros.

Morada de Relatos

Ciencia ficción, Fantasía y Terror

IwainLCvlog

Iwain Lizan Cris - Page

Un Puñado de Palabras

Bienvenido al blog del escritor Karel Apodaca

Cookin´Up & MarceVino

Se Hace Cocina al Andar... Se Vive el Vino al Andar

Singularette

No solo soltera, sino singular

Ars Divulgandi

Explorando el lado interesante de las cosas. Textos de Eleazar Salas Guevara

Legnalenja

Un espacio dedicado al entendimiento del mundo en el que vives

FILMS BASED ON NOVELS

BY SAHARAUI WESTERN SAHARA

byluis7

« me arrodillo por las noches ante tigres que no me dejarán ser. »

palabrasaflordepiel

Y un poquito más adentro

Daniel P. Espinosa

Conoce al autor finalista del Premio Minotauro

jllopart

la poesía es libertad

CARLOS MALILLOS RODRÍGUEZ

ESCRIBIR, PENSAR, AMAR , REZAR. Blog del escritor

Marcial Rafael Candioti IV - Mi Legado: Humanidad, Solidaridad, Independencia, ¡LIBERTAD!

Noticias Destacadas de toda naturaleza - Espiritualidad - Solidaridad - Independencia - Un Blog sin Ideologias ni Religiones, y que es respetuoso de todas.

Ficcionomicón

Relatos de ficción.

Miguel Jarquín

Just another WordPress.com site

El bosque de la larga espera

Πᾶν τὸ ἐνεστὼς τοῦ χρόνου στιγμὴ τοῦ αἰῶνος

Flor Profusa...

La vida es una poesia, algunos son el papel y otros la tinta.

Blogracho

y alcoholizado de palabras

Desmontando a Kate

Psicología, Cultura y otros tabús

Gorrion de Asfalto

Literatura, Teatro, Poesía y Viajes

splitting of the ego

ESCRITOS DE MAGNÍFICO MARGARITO

DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Bitácora nostálgica, de un cubano que vive hace más de dos décadas en Suecia

A %d blogueros les gusta esto: