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Reformar la Constitución del 78. ¿Para qué?

Celebraremos el próximo año, el 2018, el cuarenta aniversario de la Constitución Española de 1978, que es tanto como decir el periodo de más paz y estabilidad que ha habido en nuestro país en casi doscientos años (con permiso de Cánovas, claro). La Constitución lleva gobernando esta república-monárquica nuestra más años que Franco campeando la suya, lo cual demuestra que es mejor la democracia que la dictadura, y que lo que les sucede a los venezolanos es una putada, por no hablar de los chinos.

Seguramente, la razón por las que haya perdurado tanto tiempo una Constitución en nuestra patria, tan amante de los golpes de Estado, y tan derogadora de constituciones (en el siglo XIX hubo unas cuantas) se debe a la incorporación de España al club de las potencias europeas. También a las virtudes de los políticos de entonces, que fueron capaces de escribir una carta magna sin vencedores ni vencidos, un texto que fuera un punto de partida para un país que quería ser distinto: democrático y de derecho, plural y con oportunidades para todos. Libertad, igualdad, justicia y pluralismo político. Casi nada.

España aspiraba a ser un país como el resto de los países europeos. Sin complejos. Con una monarquía moderna como las Europeas, un respeto elemental a los derechos humanos (con Franco esto no lo hubo, y con Stalin menos) y un sistema comercial basado en el libre comercio y en el capitalismo intervenido por razones sociales. Todo estupendo. La Constitución es simplemente una norma jurídica bien hecha que permitió que fuera posible tal proyecto. Si no se ha hecho mejor no es porque la Constitución no lo permitiera, sino porque los gobiernos puntuales que hemos tenido han sido cortoplacistas, han buscado el triunfo electoral por encima de la mejora nacional, y han anhelado el poder para colocar a los amiguetes en lugar de trabajar por la mejora real del asunto concreto que les ha tocado. Ha habido gobernantes nefastos, es verdad, y si el chiringuito no ha petado es porque a pesar de ellos, la Constitución es mejor que nuestra clase política. Sin duda que sí.

Aunque supongo que las buenas intenciones no hayan faltado, también es verdad que un buen número de los gestores de la cosa pública han acabado en la cárcel. Barrionuevo, el Ministro de Interior del PSOE, fue aclamado a las puertas de la prisión por los “suyos”, olvidando que había montado un grupo terrorista para perseguir a ETA en plan clandestino. Por suerte, Aznar demostró que a ETA se le puede derrotar simplemente acosando a los terroristas y al entorno terrorista con las leyes de la mano. La Constitución permitió la derrota de ETA, que ha sido a la postre el gran intento de desestabilizar la democracia en estos cuarenta años.

No recuerdo otra quiebra más grande del Estado de Derecho en estos cuarenta años salvo la del golpe de Estado de Tejero en el 81, militares nostálgicos que no se enteraron que la democracia funcionaba bien, o el golpe de Estado del Gobierno Catalán perpetrado a cámara lenta durante varios años y que ha culminado en el 2017, bajo la complicidad del gobierno central que ha hecho como que no lo veía (y que sigue sin ver lo que hay al otro lado del río). También el atentado del 11 de marzo del 2004 en vísperas de unas elecciones tuvo algo de golpe a la democracia. Aquello colocó en la Moncloa a Zapatero. Por desgracia se desestabilizaron las reglas democráticas, y una parte de la izquierda salió a la calle sin respetar las reglas del juego de la jornada de reflexión, pero bueno. Tampoco muy grave. Votar es muy sano, porque si pierdes te callas por un tiempo, y si ganas te quedas a gusto. Y lo mejor, se van unos y vienen otros. Aunque algunos no terminen nunca de llegar y otro no se marchen del todo. De todas formas, esto funciona, porque la Constitución y la sociedad española aguanta lo que le echen.

Lo cierto es que el texto constitucional consiguió casi todo lo que se propuso, casi todo lo que estaba en su mano, claro. Por desgracia, los gobernantes no han estado a la altura, y han destruido una parte importante del patrimonio cultural y social, jurídico que heredaron, lo cual debería ser un delito en sí mismo. La independencia judicial sin ir más lejos. En el año 78 era magnífica; pero el PSOE se la cargó politizándola en el año 85 con el CGPJ, una de las mayores estafas políticas que luego ha mantenido el PP, y que simplemente quebraron la división de poderes. A pesar de todo, el sistema aguanta, pero el daño es tan profundo, que la sospecha contra la administración de Justicia nunca ha terminado, a pesar de que la inmensa mayoría de los jueces lo son de oposición, unos cuantos lo fueron a dedo del político de turno. En fin, que la Constitución ha aguantado, lo que supone que es hace bien lo suyo, incluso a pesar del Tribunal Constitucional y sus caóticas y contradictorias sentencias.

La creación de un país descentralizado totalmente en autonomías lo permitió la Constitución Española. No era el modelo propuesto por los políticos de entonces, que solo contemplaba que esto fuera algo para que las autonomías más pertinaces (Cataluña y las provincias Vascongadas) se deleitaran un poquito más mirándose el ombligo. Se reconocía que España era un país plural, vale. Aunque eso ya lo reconociera el gran sistema descentralizador del siglo XIX, las provincias y las diputaciones.

Luego llegó el café para todos, y filetes para todos, y langostinos para todas las autonomías. La Constitución lo permitía, pero que se hayan creado 17 reinos de taifas con sultanes, califas y chupópteros de toda clase y condición no es culpa de la Constitución. El descalabro educativo, el caos sanitario, la persecución de los castellanos parlantes en algunos territorios por razón de su procedencia o lengua es algo que la Constitución no ha podido detener, entre otras cosas porque los gobernantes del momento no han querido hacerlo, ni en Madrid ni la periferia.

Por eso, ahora que se habla de reformar, me pongo a temblar de espanto. ¿Quién va a reformar la Constitución? ¿Los que no creen en la separación de poderes? ¿Los que no respetan la independencia del Poder Judicial y colocan a los suyos? ¿Los que no creen en la unidad ni en la bandera ni respetan la institución más estable que tenemos que es la Monarquía? Reformar no significa hacerlo a mejor, también se puede hacer una cagada monumental; y por desgracia, no veo a la clase política actual preparada para hacer tal cambio. Tampoco veo a la sociedad española con suficiente humildad ni capacidad para afrontar un reto así. Mucho sectario y mucho soberbio es lo que domina el panorama de la izquierda, y muy acojonada y acomplejada veo a la derecha. Saldrá un pastiche fétido y partidista como se pongan.

Lo dicho, no veo políticos capaces de reconducir el Estado Autonómico para que mejore el país; ni gente preparada en mejorar la educación. Salvo el rey Felipe VI que tiene bastante cabeza, esto está lleno de ineptos. Así que me declaro en contra de cagarla. O sea, que mejor no meneallo.

 

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Mamá, soy un fascista.

Se ha puesto de moda en el debate político faltar al otro diciendo que es un fascista. Como si fuera un insulto (ale, ya salio el fascista este). El problema está en que nadie se escapa, y hasta la izquierda más radical recibe insultos de la izquierda más antifascista, que los tacha de ser todos unos fascistas. O sea, en realidad todos somos fascistas en diferente grado de la escala rijter. Menos el último descerebrado, el gran puro y casto antifascista, que considera a la humanidad en su conjunto una falange miliciana toda ella a su derecha. Será manco, claro, ya que él es el único antifascista de verdad, y los demás unos fascistas camuflados.  Yo seguramente sea un fascista en grado 6 escala richter, pero los hay de grado 2 y de grado 9 dependiendo de si sacan la bandera española el día del fútbol, el día del Pilar o cualquier otro día. Desde luego, aquí hay tema para cortar, y mucho.

Al principio de los tiempos fascistas, los fascistas eran simplemente los italianos que seguían a un socialista reconvertido, cuyo nombre era Benito y cuyo apellido era Mussolini. Era el nacimiento de los movimientos totalitarios de nuevo cuño se caracterizaron por su socialismo totalitario reconvertido con una absolutización de la patria, la raza, la nación que es el pueblo y los milicianos con uniformes bonitos. En todo eso chocaban frontalmente con un enemigo artificial que se crearon, el comunismo y el marxismo de Stalin (que era su primo hermano); y con su enemigo natural que era la iglesia católica, siempre defensora de la prudencia, la mesura y el amor al prójimo. Pero como la iglesia no era suficiente enemigo natural, se buscaron el liberalismo y la democracia, que daba más juego, y que además tocaba poder.

Luego surgió el Nazismo, que era el fascismo en plan alemán. En lugar de Mussolini, tuvieron como dirigente a un tipo cetrino de brillante oratoria llamado Hitler. Y en lugar de amar lo suyo, se decidieron a quitarle al otro lo que tenía. Del amor a lo propio y del odio al prójimo debía haber un paso para esta gente. Y así, llámese judíos, gitanos, patria polaca o lo que fuera, se dedicaron a poner en marcha sus ideas machacando al resto. igual que Stalin, vaya.

Curiosamente, Franco nunca fue un fascista, sino un militar, que como todo el mundo sabe, siempre han sido muy admirados por los fascistas. Cuando llegó el momento la desenfundó, se cargó a la falange suplantándola (¡Franco el gran antifascista!) y los mezcló con los requetés, que eran los carlistas del siglo anterior. Para colmo, durante el franquismo, mandó gobernar a los liberales de la iglesia católica, o sea, a los tecnócratas con los pobres falangistas, que casi ya ni eran lo que había deseado ser. Sorpresaaaaa.

En nuestros tiempos, del fascismo no queda nada. Lo que hubo en Alemania lo barrió la guerra, y lo mismo pasó en Italia. Los movimientos de ultraderecha, en realidad no son más que gentes de ultraizquierda cabreada con los emigrantes y con sus ideas imposibles; los cuáles terminan, en un alarde de mosqueo y bronca, votando al primero que les prometa limpieza étnica por las calles, orden público y justicia social. Es el comunismo de Stalin  pero con otro nombre. Fascista, eres un fascista. El liberalismo, que es la base de la democracia, es precisamente el grupo político más acusado de ser fascista y malo, cuando precisamente son los más antifascistas de libro. Para estos insultadores, genios de la propaganda, un fascista es un anticomunista, y un comunista un antifascista. Por eso, si no eres comunista, eres, por definición, un fascista. Así que… todos somos unos fascistas. Incluso muchos comunistas son fascistas como no se anden con ojo.

El epíteto se extiende como el aceite en la sartén, y cualquiera te puede llamar fascista por cosas tan nimias como discrepar de sus ideas. Si no te gusta la ideología de género (totalitaria al estilo Stalin) eres un fascista; si permites la libertad de expresión para todos, puedes ser tachado de fascista, si te gustan los toros eres un superfascista, y si no reciclas las toneladas de plástico que te venden los fascistas eres otro fascista. Si sacas la bandera de España eres un fascista, y no la sacas eres un fascista camuflado. Estamos perdidos, porque la definición de fascista es: tipo que discrepa de otro que se considera antifascista.

En Cataluña, ya lo ha dicho la tipa esa de las cavernas, todos somos fascistas por ver la televisión española y no la teuvetres. Es fascista el Rey Felipe VI, y son fascistas los polis (en realidad son trabajadores) y los guardias civiles (son militares), y hasta la poli regional la pone de fascista según el día.

Como decía Churchill, los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas. Pero claro, que se puede esperar de Churchill, que como todo el mundo sabe es uno de los fascistas más fascistas del fascismo.

Paseando a Francisco Franco Bahamonde.

Franco va a terminar siendo como el Cid, triunfará después de muerto. Sus enemigos le tienen miedo, y con solo oír su nombre la adrenalina les empieza a funcionar. En realidad no le odian, le tienen más admiración que rencor, y más amor que indiferencia. Escribí hace tiempo que Franco ya era un desconocido total en las escuelas, gracias a los intentos del PSOE por borrar del mapa la cultura general en los colegios. Bueno, pues ahora la sorpresa es que los mismos del PSOE piden exhumar el cadáver del viejo generalísimo de amor y tirria que le tienen. Para mi que lo van a pasear por los pazos de España como la Copa del Mundo que ganó Iniesta con su gol, para mayor gloria de Pablo Iglesias. Podemos, podemos.

Una gran parte de los antifranquistas de antaño, gentes de izquierda y de Falange de verdad, odiaba a Franco sin tapujos, pero con el tiempo y tras un periodo de indiferencia, si han llegado a las canas y son sinceros consigo mismo y ha leído algo, han terminado valorando bastantes cosas del Régimen Franquista. Y es que no hay nada como comparar la dictadura de Franco con la de la estupidez que hoy nos preside. El dictador vuelve a ganar la guerra, y ya le vale, porque sigue siendo por falta de inteligencia del enemigo.

Por desgracia, siempre ha quedado otra izquierda, la que por no odiar a Franco cuando hubo que hacerlo, lo acaba admirando, pues del amor al odio hay un paso. Y estos que presumen de odiar mucho, son unos despechados de un amor imposible. Y es la hora, digo yo, de resucitar la momia del dictador, del Valle de los Caídos, que no de los muertos de Karnak, y darle un paseo entre pitos y palmas para regocijo de la plebe, y confusión en Europa. Pues eso va a ser. Y el PSOE, ahora sí, se va a poner en primera fila para ver cómo se ha quedado el difunto tras 41 años sepultado, que se dice pronto. Un fiestón al estilo Tarantino, pero con un muerto de serie A.

La propuesta no es tan ridícula. El mismo Orígenes, teólogo del siglo III, fue condenado por hereje 150 años más tarde de morir. La pena es que no hubo cadáver para quemarlo o pasearlo, que es casi lo mismo. En cambio, los franceses, que viven en un permanente autoengaño, enterraron a su dictador particular, un tal Napoleón, como si fuera el mismo Lenin en su mausoleo. Es la grandeur, y los muertos son lo más grandioso que tiene una nación. Lo ideal sería que a Franco le hicieran un mausoleo en la Puerta del Sol, o la de Oriente, que era más emblemática, y tengan así los españoles un sitio donde escupir por la mañana y reconciliarse con su historia por la tarde. Con entrada de 10€ y con IVA cultural del 4%, todo a beneficio de los de la memoria, se me ocurre.

Será curioso ver la cara de Pedro Sánchez o de Susana Díaz cuando abran la tumba de Franco y vean que no está, por ejemplo. O que está muerto de verdad, o que está con el cuerpo incorrupto. Eso sí les daría un soponcio y de los gordos. Buscarían a alguien a quien culpar y sacarían una nueva ley educativa para que nadie piense que era un elegido por Dios. La familia de Franco, si fuera inteligente y hubiera sabido hacer buenos negocios, debería reclamar el cadáver del abuelo y llevarlo a un mausoleo privado en alguna capillita de esas escondidas de Madrid. Cobrarían la entrada a 25 euros, y llenarían la sala con la posibilidad de insultarlo o de besar al muerto, a gusto. También otra opción es mandar el cadáver a Montserrat, o pedir a los cubanos que nos presten el cadáver de Fidel Castro una temporada para reemplazar el hueco que deja el difuntísimo caudillo, que se lo podemos intercambiar, como los libros. Sería bonito, un intercambio de dictadores, Lenin en París, Napoleón en España y Franco a Rusia. Por un par de años, eso sí, que cada uno tiene que cargar con sus muertos.

La propuesta de Podemos terminará siendo la de pasear el cadáver de Franco por toda España, como hicieron con la monja aquella Barcelona que exhumaron sin permiso durante la guerra civil. Esa será la propuesta de los radicales de salón en cuanto pasen unos meses aburridos sin nada que hacer por el Parlamento. Es el morbo de toda la vida. Contemplar los restos putrefactos, la sangre y los filetes del muerto siempre pone mucho a la gente y mantiene vivo al pueblo entre liga y liga. La peña podría disfrutar de la leche. ¿Más ideas para recuperar la memoria? Se podrían hacer procesiones, conferencias contra el franquismo con el cadáver de Franco delante, mítines con Franco y sin él, y hasta se podría llevar a la Sexta, para lo entrevistara la Pastor esa. Lo mejor sería ver que la copa del Rey vuelve a ser del Generalísimo. Un señor detrás manejando el muñeco, que es un cadáver muy respetable sería trending topic. Seguro que la gente cantaba el himno español en Barcelona con más ganas y devoción. El espectáculo sería único, y colocaría la marca España en los lugares más elevados de su historia. Luego tras cinco años de festejos, intercambios y verbenas, pedirían devolverlo al Valle de los Caídos y ya está. Hasta dentro de otros 41 años.

Seguro que el Pepé se abstenía para evitar confusiones de última hora. Y es que somos así. Nos encanta la fiesta, y si hay cadáveres y muertos para procesionar ya ni te digo. Menos al Pepé, que son unos paniaguados, ni de fiesta, ni en las casetas, ni trabajando en contra. La verdad es que entre todos haremos bueno al chico ese de Eurovisión (duyufollolove, duyufollolove). Otro cadáver, en este caso musical, que también pone mucho. Ale, a la isla de los famosos con el cadáver de Franco.

Rejuvenecer o envejecer en política. Crónica de un debate histórico. 13 de junio 2016

 

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¡Santa María! ¡Lo mucho que ha envejecido Pablo Iglesias en cuatro días! Este muchacho parecía tener una adolescencia retrasada, de esa que con 24 años andas de fumeta y de movida por la facultad, divirtiéndote y pasándolo de puta madre. Pero el tío se ha quedado anticuado en menos de un año, desde que ha tocado poder, desde que se ha asociado con Izquierda Unida y dice que es socialdemócrata para disimular que es comunista. Eso envejece a cualquiera, claro. Y es que la gerontocracia (poder para los ancianos) siempre ha sido el gran problema de la izquierda real. Que se lo digan a los soviéticos. Pero es un mal que afecta a todos los partidos políticos. Están todo el día diciendo que son el cambio y el progreso, pero en realidad lo único que cambian son ellos que envejecen. A saber.

La política tiene sus edades, y la imagen de las formaciones políticas también. Así, por ejemplo, y siguiendo con PODEMOS, estos muchachos eran unos adolescentes rebeldes hace cuatro días, pero desde que llevan gobernando en Madrid y Barcelona como que han madurado; siguen siendo jóvenes salvapatrias, pero ya no montan sus tiendas de campaña en la calle. Ahora ya son gente de bien que te cuenta lo guay que son sus ideas y disimula la edad que tiene. No le dan al canuto, y te piden el voto porque ahora los del Congreso SÍ nos representan. Todavía vociferan eso del “sí se puede”, pero en cuatro días se buscan un himno solemne para sus mítines, con letra y todo, en plan el de Riego y a llorar recordando lo bien que estuvimos en el 15M.

Esta gente que hace cuatro días nos parecían unos alocados descerebrados, ahora muestran una cara más madura y circunspecta. En poco rondarán los treinta y pico años, yo creo que será en esta legislatura, tanto gobiernen como si no, y cuando pasen cuatro años o seis, serán cuarentones venidos a menos. Están condenados por el tiempo, y, ¡sorpresa!: en ellos pasan más deprisa los lustros que en otros partidos. El chico, que se me ha hecho mayor de repente. Y van a la tele a debatir con sus enemigos de antes (la casta), que ahora son casi coleguitas (Sánchez), y dentro de poco se irán de cañas por Valladolid con la Soraya del Pepé, que para ellos tienen mucho morbo las tías del PP; y es que van en plan macho alfa, para probar que son atractivos con las incautas hijas del señor Rajoy.

Los votantes también cumplen años, por eso ahora los votantes podemitas son peña joven. Según vayan madurando en la vida, lo harán sus líderes de PODEMOS. Así que hay Pablito para rato, pero no hay que alarmarse: el tío evolucionará y yo ya predigo que será una mezcla entre Zapatero, Mussolini y Felipe González. Pablemos se negará a ponerse corbata, salvo en los Goya, y sus partidarios le seguirán votando aclamándole como un gran tipo que no renuncia a sus principios, aunque por entonces tenga amigos multimillonarios, como Roures, por ejemplo, que se está forrando y lo que le queda; y declare un par de guerras contra algún terrorista tocahuevos del futuro, que seguro que lo habrá.

Convergencia también ha caducado. Pujol era el padre del invento, y el hijo, Artur Mas, ha quedado tocado. Es como un hijo mayor bobolicón que no se va de casa ni a tiros. Se tienen que reinventar, y echar al muchacho de casa. Para eso tendrán que sacar un discurso nuevo, unos líderes nuevos y unas ideas nuevas. Tan nuevo todo que ni se parecerá.

Los que tienen problemas de edad son los del PSOE. Sobre todo porque no aceptan que son mayores, que han envejecido, y el tiempo los hace menos guays y progresistas. Son como esas señoras que no quieren tener arrugas y hacen el ridículo yendo a que se las planchen por aquí y por allá. En plan Preysler, que se hizo unos arreglitos y parece estirada, como una esfinge. Sara Montiel es su modelo, parecía joven pero tenía entre doscientos y trescientos años. Así está el PSOE, estirado y con la cara llena de botox. Cien años de honradez, presumen, pero es como el mantra de un abuelo en la residencia, ¿a qué no sabes cuantos años tengo? Pues eso, cien. Y es que no hay nada peor que alguien que no acepta la edad que tiene.

En realidad no están tan mayores. Zapatero rejuveneció el partido con locuras de juventud, pero la cagó (para sus votantes) cuando se rindió a Obama y a Merkel. En un día descubrieron sus partidarios que Blancanieves era en realidad la bruja arrugada ochentona de su madrastra. Y eso es muy fuerte. Por eso la mandaron al asilo con Felipe y buscaron algo nuevo, un tal Snchz, que es como Zapatero pero con restos de viruela. Nadie cree a Sánchez, este buen hombre, porque la gente está escamada con esos cambios de edad repentinos.

El gran complejo del PSOE surge cuando se arriman a PODEMOS. Parecen los hermanos mayores pijos y conservadores que presumen de luchar contra no sé qué franco (todo inventado porque fue el PCE), y quedan como el culo. Somos progresss. No cuela, le dice el tío de enfrente con chupa de marca y un tatuaje por el cuello. El enemigo es Rajoy. No hombre, no, el enemigo eres tú mismo, que has envejecido y no te has enterado.

IU siempre ha sido la formación más centenaria. Eran abuelos que contaban batallitas para cambiar el mundo que ellos no pudieron cambiar porque la cagaron. Por eso la coalición PODEMOS e IZQUIERDA UNIDA tiene algo entrañable. Es como juntar al abuelo con el nieto rebelde y sacarlos a tomar una cerveza. Es que tengo mal es estómago dice Cayo Lara. ¡Qué mayor estás abuelo! Han puesto un corazoncito para que nos lo creamos. Entrañable, digo. Y es que la imagen es lo primero, decía Goebbels antes de hacerse famoso por cabroncete.

Nos queda el PP, un partido que supo rejuvenecer en su momento quitándose de en medio a Fraga, y poniendo a Aznar al frente. Pero el tiempo pasa. El bigote se le ha quedado blanco, y Rajoy, parece el benjamín de una pandilla que ya tiene una edad y bastantes golferías a sus espaldas. Lo que hacen bien es no disimular la edad, y en el debate de ayer por la tarde lo dijeron con mucha tranquilidad. Gobernar no es fácil y esto no es un juego. Y los otros, que ya están en ayuntamientos disfrutando de ser poderosos, pues se quedan como que sí que es un juego, y es que es de puta madre jugar a mandar.

Nos queda Ciudadanos, que de momento se conserva bastante bien. Aparentan unos cuarenta años, edad de sensatez y prudencia, pero llevan diez años en Cataluña con la misma edad, y eso es sospechoso. No han tocado poder, y eso es como si tuviéramos al chico en casa, con una formación buenísima, gran capacidad y estudios, pero sin empleo. De la tele al frigo, y leyendo en inglés. O tocan poder en un par de legislaturas o envejecerán tanto que habrá que enterrarlos en vida. Es el síndrome del CDS, caen bien pero nadie les vota porque no parecen ser una alternativa. Es lo que ha pasado con UPD, que han muerto de ancianidad simplemente por no quererse renovar con los de Ciudadanos. Una oportunidad perdida para que Rosa rejuveneciera, sin duda.

En mi opinión habría que dar una oportunidad a estos muchachos de Ciudadanos. A la juventud sensata siempre hay que dejarles pasar, para que nos ayuden con sus ideas y su dinamismo. Antes de que envejezcan, claro. Lo de Podemos es otra cosa, son los getas de la facultad, los que mientras tú estudiabas ellos copiaban en los exámenes, y claro. No son de fiar, aunque vengan ahora con camisa blanca.

¿El fin del Psoe? ¿Se convertirá Anakin en Darth Vader y servirá al Lord Sith que quiere presidir la República?

La cosa está entretenida, y la segunda entrega de la Guerra de las Galaxias parlamentarias está en marcha. Tras una semana de charreta con el Rey, las cosas han avanzado lo suficiente como para que vislumbremos un horizonte, en este caso negro. O sea, llega el fin de las libertades en España (bolivarización), o el fin de España misma (independentismo) como el Psoe no esté a la altura de su historia.

Hay que decir que el Psoe no suele hacerlo demasiado bien en los momentos decisivos. Le pueden los colores, como a muchos. La última vez que se vio en la encrucijada hizo lo peor: optó por Largo Caballero, un revolucionario socialista de salón, frente a un socialdemócrata como Julian Besteiro. Si el Psoe hubiera apostado por Besteiro, es probable que el ambiente de la II República no se hubiera deteriorado tanto, no se habría empujado desde el Psoe al golpe revolucionario del 34 en Asturias, y no hubiéramos llegado a un levantamiento militar apoyado por media España deseosa de orden y respeto a las tradiciones de siempre. Pero como no se sabe a ciencia cierta lo que hubiera pasado, pues nadie asume sus responsabilidades históricas y el “qué hubiera sucedido si…” se convierte en una especulación de bar y terraza veraniega.

Fuera de España es distinto. Los alemanes sí hablan de qué hubiera sucedido si Hitler no les hubiera engañado, y por eso optan por gobiernos moderados, centristas y socialdemócratas o demócrata-cristianos, y lo hacen sin aspavientos ni tonterías, con sentido de Estado y altura de miras. Gobiernan los moderados y los sensatos, y punto. Y es que se escarmienta cuando se reflexiona sobre la propia historia. Una asignatura pendiente en España, donde la única reflexión sobre el pasado la ha ido haciendo la izquierda más ávida de venganza. Por suerte no toda la izquierda, ni todos los que han reflexionado sobre el tema merecen nuestra descalificación, pero es verdad que los que más gritan lo que fue o no fue el franquismo y el pasado, son a veces los que menos ilustrados están en este tema. Son los colores otra vez. Malditos colores que nos impiden ver el arco iris completo.

La historia suele ser cruel con los buenos, y es un hecho constatado que los malos terminan tergiversando el pasado para aparecer como adalides de libertades que no defendieron a tiempo. La única excepción creo que la he visto con claridad con la Alemania Nazi; porque incluso los rusos hoy andan melosos con Stalin, que fue su gran dictador psicópata. Aquí, en la cosa nostra que es nuestra España (termino discutido y discutible según algunos), cualquier tiempo pasado puede ser idolatrado e imaginado de otra forma, para que cuadren las cuentas, y justifiquemos a los afines en ideas y convicciones. Y así tenemos una II República idílica, o una Cataluña entregada a la libertad contra el Borbón malvado que fue Felipe V, o un franquismo de lágrima y tristeza. Cada uno cuenta la historia según le conviene, que no según sucedieron las cosas, por eso hay que decirle a la gente que durante el franquismo la gente no lloraba por las calles oscuras represoras, de hecho se contaban más chistes que ahora, menos enlatados en la red, y muchos lo hacían escojonándose de Franco. Eso sí, en privado.

Pedro Sánchez, puede hacer lo que quiera (o lo que pueda), porque la historia la contarán los historiadores, y la manipularán las teles. Lo que no sabemos es si contarán lo mismo sus amigos de Podemos cuando instauren su “república independiente de sus ministerios”, o sus amigos de Esquerra con una Cataluña decapitada e independiente, y no es ironía. Desde luego, Pablemos y sus amiguetes guays ya han dicho lo que quieren: quieren que el PSOE les regale sus votos para gobernar sin cortapisas, para montar sus ministerios populistas, (que no populares) y hacerse con el control y el poder, que para eso quieren cambiar la sociedad y el mundo; y el PSOE tiene que bajarse los pantalones, que para eso andaba coqueteando con ellos. Faltaría más. Este tío llamado Pablo no necesita un atentado como Aznar para tener carisma, le basta con decir lo que piensa y mantener a sus palmeros en las redes sociales enredando para ser un gran político, con más ambición que la bruja de Blancanieves, Hitler y el Gorila rojo juntos. El poder por el poder, para hacer lo que le parezca, desde quitar la Navidad hasta mandar a toda la concertada al paro. Les da igual. Los de Podemos ya nos dicen que piensan gobernar contra los españoles que no le han votado, como Zapatero, que para eso llegó al poder. Vivan mis colores, mueran los del rival.

Yo hace unas semanas dije que íbamos a nuevas elecciones, porque el Psoe no pactaría con la planta carnívora que era Podemos, pero me equivoqué. El Psoe se va a autodestruir por falta de capacidad en sus dirigentes. Se veía venir. Se volcaron en la autoridad y el prestigio de su líder, Felipe González, que comparado con Sánchez parece Churchill  frente al Chapulín Colorado; y no ha encontrado un recambio sólido a un presidente carismático. Ni Almunia, que era como un Rajoy sosito, ni Zapatero, que gobernó para los suyos hasta que decidió gobernar para Obama y Merkel perdiendo a su electorado más cerril, ni Rubalcaba que lo intentó todo para no destruir lo que quedaba del viejo proyecto.

Sánchez no está capacitado para gobernar el país con los podemitas, seguramente no lo esté ni para gobernar con su partido (de su casa no hablo porque no soy Bertín), porque repetiría los mismos errores de su predecesor Zapatero. Digo una cosa y hago otra, o sea, lo que puedo. La cuestión ahora es si hay algún Julián Besteiro en el partido socialista que se lo haga ver al chaval; y me temo, como suele suceder en la historia, que se repiten los mismos errores por falta de inteligencia y de ganas.

Los Podemitas, que son más de montar tumultos y escraches, creen que ganarán esta Guerra de las Galaxias, que Anakin Sánchez se convertirá en Darth Vader, y el Emperador Podemita gobernará la galaxia con su ayuda. Como le sucedió a Negrín con Stalin durante la guerra, o parecido. La resistencia de la vieja y destruida república la compondrán los restos que deje Rajoy en el Partido Popular. Salvo que triunfe el bien, y gobierne Rivera con el apoyo de PP y PSOE, una opción descabellada en la España de hoy. De otra galaxia seguramente.

Miedo a la ignorancia que alimenta el odio.

No suele ser habitual que dedique varias entradas seguidas al mismo tema, pero me siento obligado, pues esta semana me han dedicado varios comentarios, algunos largos hasta aburrir, y otros patéticos hasta llorar, sobre la entrada que hacía la semana pasada sobre los resultados electorales. La sarta de tonterías que vomitaban algunos eran de juzgado de guardia, pero como la ignorancia es libre y atrevida, pues seguro que se las creían. En esto no sé si mejoro mi categoría, pues como todo el mundo sabe, no hay escritor en este país al que no le salga de vez en cuando un carroñero, de esos cuyo oficio consiste en insultar, vilipendiar y mortificar la soberana verdad que presumen conocer. El gran delito es siempre el mismo: pensar razonadamente, con libertad, y sobre todo distinto, lo cual es muy molesto e insidioso para los imbéciles y los fanáticos.

Siempre empiezan igual, que parece mentira un profesor y un filósofo que diga esas cosas que dice. Claro, desconocen que un filósofo que dice lo que la gente quiere oír es un soplagaitas. Mal profesor (y escritor) sería si mintiera a mis alumnos o lectores, enseñara falsedades, o no me estudiara los asuntos antes de manifestar opinión, o escribir un relato; así que lo siento, amigos, pero me considero un tipo avanzado de ideas, no de pose, y el respeto al lector ( a la inteligencia de los alumnos) es lo primero, y las frases hechas y la demagogia lo dejo para después. No pertenezco a ninguna secta ideológica de las que ahora cacarean tanto sus verdades gritándolas por las redes. Me gusta la pluralidad y la libertad más que a un tonto un lápiz. Una pluralidad capaz de razonar y de escuchar, cosa rara en un país donde casi nadie lee, y donde el único referente cultural de la población están en escupir tonterías en una barra de bar, o en un plató de televisión.

Me criticaban sólo en lo que puse sobre Podemos, no en lo demás, por lo que deduzco que no se lo leyeron entera la entrada, ni entendieron su sentido, pero eso es otra cuestión cuyo única solución está en que se lo vuelvan a leer. No puedo hacer más. Me decían, entre otras cosas, que no tuviera miedo a los de Podemos, que no eran como “nosotros”, o sea como yo y los malos (que no sé quienes son) que les esclavizaron durante 40 años. Tela la afirmación. Ni me quiero imaginar la sarta de tonterías que han tenido que escuchar para soltar una aberración tan estúpida. Está claro que no vivieron esos años, pero que tampoco se han molestado en informarse como fue el franquismo. También desconocen que en mi familia se perdió la guerra, y que estuvimos represaliados; pero les da igual, porque necesitan alimentar su memoria histórica con mentiras, con cosas que no sucedieron y que se imaginan. Olvidan selectivamente sus crímenes porque no toleran no ser los buenos, y luego se llenan de odio por algo que ni vivieron ni sucedió en la realidad. La ignorancia alimenta el odio, porque lo que no ocupa la mente con razonamientos, invade el corazón con sentimientos. Y esta gente no quiere saber la verdad, y se les va la fuerza por la boca.

Gracias a Dios es verdad que no somos iguales, entre los podemitas y un menda hay una distancia insalvable llamada logse, libros, estudios, carreras, madurez y lecturas. Yo abandoné la demagogia hace mucho tiempo, casi desde que empecé a comprender como funcionaba el sistema jurídico y político. Aposté por la democracia como un mal sistema, pero un sistema que permitía echar a un gobernante cuando lo hacía mal, y ratificar a otro cuando intentaba hacerlo bien. Porque gobernar a gusto de todos es imposible. Comprendí pronto, estudiando historia y observando el comportamiento humano, que siempre hay por el mundo cuatro iluminados salvapatrias dispuestos a rescatar a los pobrecitos de sus males, y que esos revolucionarios (o matarifes) suelen esgrimir sus argumentos gracias a la fuerza de sus propagandas y de sus armas, pero pocas veces por la fuerza de los hechos y la argumentación.

La Unión Soviética, paraíso de izquierdas, es un ejemplo de aquello, y la República Española, o la comuna de París, otro tanto. Gente ansiosa de poder, que logra engañar a mucha gente durante mucho tiempo. Por eso monsieur Robespierre no me parece un gran tipo, sino un psicópata, primo hermano de Pol Pot, y el Che Guevara no es un gran idealista, sino un asesino que se pasó por las armas a bastantes campesinos bolivianos cuyo único delito fue no seguirlo en su revolución. Hitler, líder del Partido Obrero Alemán Nacional Socialista (pongo el nombre completo porque era un partido como muy de obreros nacionalistas) es el único genocida que reconocen como tal la izquierda de manera abrumadora, porque incluso a Stalin, bastante más capullo, le perdonan la vida, y a Castro no digamos, es casi un mártir del capitalismo.

Todos ellos, los que justifican el uso de la violencia y la imposición de ideas para cambiar la sociedad, son simplemente unos soberbios (por no decir cómplices del crimen que defienden) que piensan que lo suyo es lo mejor, y que hay que imponerlo por la fuerza al otro. Esa gente que sale a la calle cada poco, que no respetan las normas de convivencia, que mienten y engañan a la gente contándoles la mitad de la verdad, que desconocen la historia de los crímenes de su bando, y a mi eso sí, me da mucho miedo, entre otras cosas porque no razonan, vomitan eslóganes y se creen que van a cambiar el mundo reventando mítines de los rivales políticos. Eso sí da miedo, porque me recuerda a la Alemania Nazi.

Me decía esta gente que habían estado esclavizados durante 40 años de franquismo, y que la Constitución del 78 era medieval, y que a mi me gustaba mucho el medievo y el franquismo. Y que era una mala persona por llamar asesinas a las abortistas. Algo que no mencioné en la última entrada, sino en una de hace un par de años; una, titulada TERRORISMO CON LICENCIA, donde atacaba el presumido derecho de la izquierda de hacer lo que le saliera de los cojones los días de huelga con sus piquetes terroristas, y en general con el bajo respeto que guardan hacia el Estado de Derecho. ¿Se han dado cuenta que los que decían hace unos meses “que no nos representan”, ahora sí se sientan representados y se callan como putas? ¿Saben por qué? Porque un parlamento que no sea de mayoría de izquierdas no es un parlamento democrático para estos fanáticos. Ellos, que son lo más liberticida que ha habido en la historia, presumen de defender las libertades y la democracia; y claro, yo no me lo creo, se lo digo y se cabrean. Las medallas son de los liberales, ni de los conservadores ni de los progresistas, pero ese es otro tema.

PD: Perdona chavalita, pero eso te pasa por creerte lo que dice la Sexta ( o la secta).

El triunfo de la democracia, el fracaso de los demócratas.

Estas elecciones son las del cambio, eso está claro, y que nadie lo dude. En Valladolid no seguirá León de la Riva, que ya está mayor y muy visto, veintipico años de corregidor incorregible. En Castilla y León los peperos gobernarán mirando de reojo y teniendo en cuenta lo que opinan Ciudadanos. Aquí siempre han estado licuados por lo que decían los sindicalistas, que son los que realmente gobiernan la comunidad desde hace años y años, junto con las cofradías de amiguetes del partido popular. Ahora eso va a cambiar, y van a tener que gobernar mirando al parlamento regional. Pues ya era hora, que para eso nos cuesta una pasta el Congreso, y que se paga gracias a mi sueldo congelado de funcionario profe de la susodicha Junta.

Yo tras las elecciones siempre quedo muy contento, y siempre he pensado que lo mejor del sistema democrático es que si no te gusta un tío, no le votas (votas a otro) y le mandas a su casa. Eso se hace sin matarse la gente, aunque, eso sí, tiene que haber mucha gente que piense como tú, y eso cuesta. Se vota y ¡ale hop!; hemos ganado, hemos perdido. En cambio, en las dictaduras, a menudo con grandes y mejores gestores que en las democracias (a poco), se enquistan los políticos sin que nadie les pueda largar. Se aferran al poder y no se van ni con espermicida, ni con las armas, ni a trabucazos. Y hay que montar una revuelta por la democracia y las libertades; una guerra de liberación en la que siempre mueren muchos inocentes y pocos culpables, y al final es una masacre. Como Ceaucescu, por ejemplo. Pero en democracia no. Echas al que te cae mal, aunque lo haga bien, que eso es otro tema, y lo haces votando. ¡Ale hop, ale hop! Veis el conejo, ahora no lo veis. La paloma, ¿la veis? Pues ya no la veis. Eso es la democracia, y la verdad es que funciona bien, es el mejor sistema que conozco para echar inútiles, vagos, maleantes, déspotas, lenguaraces, aficionados, paletos, bocazas, profesores de universidad, listillos de media pila, mangantes, ideólogos y trepas. Todos ellos nos inundan las pantallas de los televisores con frasecitas ocurrentes. Adios tíos plastas, escribid cuando lleguéis.

Pero con los cambios vienen los problemas de verdad. No me refiero a que hagamos repartos de silla o de ideas, que es casi parecido, sino a que hay que cumplir las leyes ya establecidas o cambiarlas. Si no tocas nada, en realidad no hay ningún cambio. Esto el Pp no lo sabe, por eso creen que han mejorado muchas cosas pero en realidad no han hecho nada interesante. Ni han reformado la Administración, ni han bajado los impuestos, ni han reordenado racionalmente el crimen del aborto para disminuirlo, ni han hecho nada que dijeron que iban a hacer. Han toqueteado la educación para que sea la misma (o peor) basura burocrática en la que lo convirtió el Psoe en sus años de gloria, y han gastado menos a costa de joder a los ciudadanos con unos servicios penosos, mientras han mantenido subvenciones para chorradas. ¡Ale hop, ale hop!

Lo malo a veces es que no logramos que haya una mayoría de gente que quiera que se vayan algunos políticos, y se acaban quedando en plan gorrones décadas y décadas. En Andalucía solo ha gobernado el PSOE y el Franquismo, cada uno cerca de cuarenta años. La gente no les echa porque se identifica mucho con sus dirigentes. Son de los nuestros, te dicen. Y ya pueden robar que no se van ni a escobazos. Pero ahora la gente se ha hartado de esa peña. Que la cambien, dicen. ¿Por algo mejor? De momento es una incógnita, porque otro vendrá que bueno te hará, dice el refrán. Y yo, después de varios años viendo alternancias y alternativas, me quedo con que se suele cambiar todo para que no cambie nada. Y todos tan contentos.

No es que los que lleguen sean mejores demócratas que los que se van, es que están sin estrenar, o sea, sin corromper. Pero es cuestión de tiempo que se nos caigan los palos del sombrajo. No nos van a engañar, al menos a mi no, y en poco tiempo crecerán los enanos en los circos de Podemos y Ciudadanos, igual que han salido chinches bajo los pies del PP y del PSOE. Y tendremos que volver a echarlos. ¡Ale hop, ale hop! Por eso la democracia funciona, y los demócratas fracasan cada cierto tiempo, que hoy se comen el mundo, y mañana hay que obligarlos a devolver todo lo que se han comido (qué bella metáfora).

Ada Colau ha ganado en Barcelona, la chica que encabezaba los stop desahucios. De la calle a la alcaldía sin pasar por la oposición política. Ella, que se oponía a la policía cuando hacía su trabajo, ahora tendrá que cumplir la ley, y enviársela a otros tipos. ¿A quién? Pues a los padres que en Cataluña están hasta las narices de que no los escolaricen en castellano, por ejemplo. Seguro que se equivoca en alguna y deja de molar. O le sale un Gamonal por el paseo de Gracia. Seguro que dentro de unos años la gente dice que ha cambiado, que no es la misma y que se ha apoltronado. Porque cuando uno llega al poder deja de molar, esto lo saben todos los que no tocan poder ni en su casa. No es que el poder corrompa, es que no regenera la materia humana.

La pregunta final, es… ¿quién ha perdido las elecciones? Yo apunto a un colectivo importante que no estará representado en ayuntamientos, diputaciones ni parlamentos autonómicos: los que están en contra del aborto, por ejemplo, los que quieren que se les bajen los impuestos, los que quieren defender la escuela concertada, ¿sigo? Los que están en contra de la ley que equipara el matrimonio homosexual. Supongo que es el fracaso los obispos en la actividad política, el de Benigno Blanco y del Foro de la Familia, el fracaso de VOX, y el fracaso de los cristianos de base, ausentes desde hace 40 años de la vida política. Lo malo es que a esos no podemos echarlos, porque nunca han llegado a gobernar. ¿Volveremos a ver las manifestaciones que hubo contra Zapatero, y que organizó la iglesia para el partido popular? Me temo que no. ¡Ale hop, ale hop! Seguimos chupando banquillo, ahora con nuestros antiguos amigos del pepé.

PD: A ver como se redefinen los partidos emergentes. Para mí que muchos van a salir movidos y desenfocados. Dentro de cuatro años serán castigados si no ha habido cambios que pueda percibir la ciudadanía. Será el ¡ale hop! de los que ahora se gozan en sus votantes. Gracias a Dios, claro. Porque no hay nada más desagradable que un tío que gana siempre y deja de ser humilde ( ¿han pensado como yo en Felipe González o en Aznar?).

El lenguaje que nos engaña o nos engañan con el lenguaje.

 

A mi el lenguaje políticamente correcto es que me chifla, porque me parece la manipulación más burda sin ningún tipo de disimulo. Vamos con el gran ejemplo: tolerancia cero = intolerancia. es lo mismo pero no. Ser intolerante, en el lenguaje correcto, es ser facha (facha=malo), y como no podemos ser malos, porque la peña hoy quiere ser buena, buenísima y sin conciencia de pecado, puritanismo en plan nazi; pues solo nos queda la opción de ser intolerantes cero. Pero cero-cero, o sea intolerantes pero buenos. Ya está. Si quieres ser intolerante pero en plan guay, pues hay que tener tolerancia cero, porque sino serás un fascista (antes retrógrado), un intolerante y un malo.

Una vez se ha creado la palabra guay, hay que usarla para lo que queramos, y siempre quedaremos bien. Por sus palabras los conoceréis, (no por sus obras, aquí Jesucristo iba al revés). Esto los de PODEMOS es que lo clavan, pero los PPSOE también se ponen estupendos. Tolerancia cero con los defraudadores, con los banqueros, con los ricos, con la casta (que no los castos), con los violentos (aquí entran desde hinchas del atlético de Madrid, hasta el violador de la diagonal, pasando por los jihadistas).

Lo de los violentos es espectacular, porque cualquiera que se cabree por algo puede acabar siendo un violento, según esta peña. Hay que hablar asertivo (palabra nueva), dicen, o sea sin cabrearte, como si tuvieras sangre de horchata. Atropella a tu niño un adolescente borracho con su moto, pues no puedes hacer nada más que ser asertivo. ¡Oiga, acaba usted de matar a mi hijo! Haga el favor de no tener conductas disruptivas. Oh lo siento, sea usted asertivo y no me meta dos yoyas.

Volvemos a la realidad. ¿Tolerancia cero con el hijoputa ese? Primero le crujes a patadas, y luego que te manden un psicólogo de esos que tiene el ministerio para los shock traumáticos. Se me ha ido la mano, le dices al psicólogo, pides perdón a la familia, y quedas como un señor. Asertivo que lo sea el cabronazo de la moto, coño.

Hay cantidad de palabras inventadas, que de cuando en cuando se cambian para que parezca que se dice lo mismo pero como de otra forma. En la escuela hay cientos de miles de ellas, a cual más idiota, pero funcionan. “Vamos a poner la reválida en varios cursos para mejorar la calidad de la enseñanza” dice el político de turno hinchado como un pollo de soberbia y caldo en grasa. O sea, vamos a hacer evaluaciones externas. O sea, que los profesores de unos centros vayan a corregir a los de otros. Esto en 2º bachillerato se llamaba selectividad y ya estaba inventado sin que nadie pueda decir que sirviera para algo. Más bien era un escollo para el profesor que le toca además de dar 2º bachillerato, recetar valiums a los alumnos. Por cierto Segundo de Bachillerato se llamaba antes Curso de Orientación Universitaria, o sea COU. Cambiamos los nombres para que no cambie nada ¿Sigo? que nadie se engañe, porque la calidad no va a mejorar, simplemente nos van a marear con estadísticas y cosas así. Mejoramos la calidad cambiando el lenguaje, diría yo. Rellenan informes los profes que suspenden, (no vale poner porque no estudian), y en pocos años diez matriculados diez aprobados, aunque no sepan nada. Calidad, calidad, calidad… bendita palabra.

Otra palabra que mola es la de “democratizar”. Es un término muy de la izquierda, acogido por la insípida derecha española sin criterio alguno. Democratizar es convertir algo malo en bueno, pero sin que cambie nada. Quieres tener un restaurante chachi, democratiza tu menú. Es decir ofrece platos distintos para que la peña pueda elegir. ¡Ah! ¿Qué esto ya estaba? Entonces hay que inventar una palabra para decir que tu restaurante era antes fascista. Menús inmovilistas, frente a menús democratizados. Ya está. Medallas a mi que cambio el mundo. De esta forma podemos democratizar los parques públicos, las aceras, las familias, las escuelas, la sanidad, los aeropuertos, los supermercados, la ortografía, la historia, la literatura, los bancos y todo lo que nos dé la gana.

Ahora se lleva decir que hay que montar una escuela inclusiva; o sea, lo que había antes pero en plan matices. La mala es la escuela de antes, aunque tuviera fantásticos resultados era poco fetén, o sea muy mala, injusta y fascista. Ale. La misma mierda con distintos nombres (ñordos, zurullos, cagurrias, cagada, mierda, heces…). Segmentos de ocio son los recreos. Eso, que lo dice un humorista y te partes la caja, lo dice el Secretario de Estado de Educación, y todo el mundo abre la boca para soltar un ñordo asertivo; y luego la peña a repetir lo que dijo como que dijo algo importante.

Esto afecta también al mundo del deporte casero. Antes uno bajaba a correr un rato, pero tras unos años donde la gente hacía footing, ahora se impone el nuevo deporte llamado running. O sea correr por el campo, por la ciudad, o por el pasillo de tu casa. Pero seguro que hay variables que se nos escapan. El que baja a correr sin más, lo hace con calcetín blanco, rayas azules y rojas, pantalón muy corto con rajilla abierta por el muslo exterior, y si es hombre con pelos salvajes por piernas y pecho. Las mujeres no bajaban a correr, faltaría más que fueran así de despendoladas, salvo que dieran en marimacho. Por eso las mujeres siempre prefirieron hacer footing, lo haces con mallas (tías), calcetín media, pantalón cortilargo por debajo de la rodilla (tío), camiseta muy sudada y holgada, con auriculares y walkman para escuchar la música sin la cual te aburres. Por supuesto calzado playeras (esto es de Valladolid) o zapatilla deportiva de colores tipo reebock, que debe ser una marca.

Es running es algo totalmente distinto. Porque no solo corres, sino que lo haces con el móvil, auricular monoorejil, en conexión de datos abierta y superdepilado y superdelgada tía. Con ropa de marca de tienda de deportes de clase media, calcetines que no abriguen el tobillo, como pinkis desaparecidos en zapato de tacón. Las chicas con el pelo recogido, claro; y si se enseña el tatuaje última low cost mejor que mejor. El running es para metrosexuales,  para mujeres, y para peña moderna. Dentro de unos años se llamará de otra forma, pero de momento parece que vale a la peña.

Decía Nietzsche, con bastante acierto y ejecución, que el lenguaje en nuestra cultura occidental es una fuerza nihilizadora, que ese lenguaje impone una fetichización de la metafísica, y que tales maniobras manipuladoras de los débiles (igualitaristas, demócratas, feministas, socialistas y cristianos…) impiden una experiencia estético-dionisíaca de afirmación del devenir.

Explicación: El lenguaje en occidente es una fuerza que nos conduce a la nada. Con esta afirmación Nietzsche ya derrumbó el edificio de la filosofía, levantado con la fuerza de la palabra, de los conceptos y de las ideas. Luego sigue afirmando, que ese lenguaje impone una fetichización de la metafísica, que es tanto como afirmar que convierte los conceptos en solemnidades para darles un regusto a trascendencia (“solemniza lo obvio” decía F. González cuando hablaba de J. M. Aznar). Esa trascendencia pretendida es empleada por los manipuladores culturales para decirles al resto lo que tienen que pensar, creer, y decir; y ahí entra el lenguaje políticamente correcto.

La poesía, podía haber redimido al lenguaje común, dice Nietzsche, pero no lo logró, porque Sócrates y Platón apostaron por los conceptos (igual que la ciencia, el cristianismo y la democracia, cosas que pasan), y no por la poesía. Por eso occidente mata la poesía, la considera residual, y pretende dominar el mundo dominando el lenguaje. La liberación del hombre pasa por la música y el lenguaje musical. Desembarazarnos del lenguaje es lo primero que debe hacer el superhombre. Así de claro. Más música y menos paroli.

¿Comprenden ahora por qué el lenguaje impide la experiencia estético-dionisíaca de afirmación del devenir? Mientras nadie baje a correr sin más, yo creo que está clarísimo.

La traición del Pepé a sus votantes católicos.

Los mentideros, y comentaristas católicos están que trinan y con razón. Y es que el Pepé de sus amores los ha traicionado con el aborto. Esto se veía venir. De hecho no es la primera vez que el principal partido de centro-derecha español da la espalda a sus votantes católicos. En mi opinión la iglesia en general, y los católicos en particular, nunca han sido atendidos ni escuchados por ningún gobierno, ni de derechas ni de izquierdas. Pero claro, entre que te quemen la iglesia, o te digan que no van a hacer nada contra los que te la queman, uno casi prefiere el segundo. El primero es un fanatiquillo cabrón, y el segundo un acomplejado, pero al menos parece que te respeta un poco, aunque le importe poco o nada tu iglesia. Es la elección entre el malo y el menos malo, y los católicos nos hemos echado en brazos del menos malo, pensando que era bueno. Y claro, así nos va.

La culpa de todo la tenemos los católicos por no casarnos con nadie, por no tener estrategia y por dedicarnos a los pobres, y esto último lo digo con toda la ironía del mundo. Nos hemos quedado como las solteronas de los pueblos de antaño, para vestir santos en las fiestas, y ni eso. Nuestros mozos de la política no nos ajuntan, y en el parlamento parece que no hay nadie que vaya a defender lo del aborto. ¿Recuerdan alguna propuesta de los colectivos católicos tenida en cuenta en el parlamento español en los últimos treinta y cuatro años? Yo no. O claramente en contra de la sensibilidad católica, o en plan neutro que no moleste a nadie, pero a favor de algo, na de na.

Los católicos que votan al Psoe, y que han militado en la cosa nostra, en las corrientes cristianos para el socialismo, por ejemplo, han tenido que reinventar su discurso cristiano para que les cuadrara en la política. Y es que es complicado defender el aborto para niñas de 16 años, pero es lo que votaron las señorías que se declaraban cristianos. O ese día no fueron  por allí, que es casi lo mismo pero sin dar la cara para que no te la rompan. Ver para creer, porque luego lo defendían diciendo que disminuiría el número de abortos al año. En realidad han aumentado, pero como nadie se acuerda de Bono, ni de otros, pues ya está. Y es que debe ser jodido ajustar los postulados de la ingeniería social que decide el partido (o sea la cúpula manejada, según dicen, por la masonería) y los razonamientos éticos que se desprenden de tus creencias. Yo creo que les aconsejan dejar las creencias a un lado, y así hay menos líos. Estos católicos, más o menos de centro izquierda, digo que votaban (y votan todavía) tapándose la nariz.

Imagino la tristeza que les tuvo que dar ver que otras corrientes, por ejemplo la de “por una sociedad laica”, eran aplaudidos y apoyados en sus postulados e ideas; y ellos, tan majetes, fundadores del psoe y amigos de la misa, se quedaban fuera de juego. Han sido, poco a poco apartados y ninguneados en sus partidos por ser cristianos, y acaban abandonando la primera línea con la que sueña todo político. Para mí que son los chicos buenos de los mítines. No te haremos caso, pero nos viene bien que nos apoyes. Les vienen a decir sus jefes de filas. Cristianismo de base, se llamaban los tíos, como si tuvieran la exclusividad de la oración. Unos infelices es lo que son.

Yo creo que estas opciones de católicos en la izquierda están barridas y trasnochadas por su falta de audacia. O se les ha apartado de los órganos de dirección, o son simplemente ridiculizados por el resto de cristianos por su falta de coherencia. La ingeniería social que defienden los partidos en los que militan los han convertido en proscritos, deshechos ideológicos y reliquias de algo que una vez se llamó cristianismo y socialismo. Algo como privado, compañero. Y esto no es confesional, que te quede claro. Así se lo recuerdan cuando sacan las patitas del tiesto, que es cada vez que legislan apretando un poco más la clavija contra lo que la iglesia piensa y defiende. Nos tienen manía, seño. Y era verdad, nos tienen ganas desde que no les apoyamos en la Primera Internacional.

La única excepción que conozco donde se ha mantenido la coherencia de ser de izquierdas y cristiano es en el partido Sain, cuyas últimas elecciones no llegó a los diez mil votos en toda España. Una pena, me digo a mi mismo, quizás no sea lo mismo una opción utópica, que una opción preparada para gobernar, y los electores tampoco buscan demasiado, la verdad. Pero así son las cosas. Tiene más votos el partido contra el maltrato animal, y los amigos de la marihuena. Estos ganan por goleada a los friekpartidos.

 Dice el sabio Séneca, siempre aliado con el poderoso, que hay dar las gracias a Zapatero, pues que los católicos deslizaran su voto hacia opciones de centro derecha fue gracias a su sonrisa y a sus ministras. Esas opciones neocoon liberales tipo Aguierre, que siempre las ha habido, por aquello de la familia y la tradicional misa de domingo, parecían la panacea. No se escojonan de nuestra fe, no nos cuentan lo estupendo que es el Cerolo, y casi casi, nos mandan en Navidad una postal con el portal, el niño Jesús y la Virgen. El Gallardón de hace unas navidades, vaya, que menos Feliz Navidad dijo de todo a los madrileños. Pobriño, dicen por Pontevedra.

Lo que no sabe Arriola, que debe ser el que maneja a todos en el Pp, es que aquí los católicos (los que no son de fe sociológica, que empiezan a ser la mayoría) han tenido que taparse también la nariz viendo las políticas de inmigración del Pp, el recorte de los derechos de los trabajadores, y las políticas de ayuda al tercer mundo, entre otras cosas. ¿Cree que a los católicos nos da igual la penosa reforma de la justicia que ha intentado hacer? ¿O piensa que nos mola que Bárcenas se lo lleve crudo? Los del Pp no dan pasta para investigar los problemas de las lesbianas en Camerún, como hacían las del psoe, cuyo afán por repartir condones en Africa siempre ha sido fetén, los del Pp simplemente no dan dinero, o dan menos y sin que se note, por aquello de no perder votos. Y claro, los católicos mordiéndose la lengua. Todo sea porque defienden el no al aborto, decían algunos incautos. ¡Ay majo! ¡Qué te crees tu eso! Y las risas se escuchan por todo el territorio nacional.

¿De verdad nos han traicionado? La fallida ley del aborto de Gallardón era lo mismo que la ley del año 83 contra el aborto que hizo el Psoe. O sea, la misma basura, que ni protegía a las mujeres, ni defendía al no nacido. Esta ley, recordemos, fue aplicada de manera más laxa por el Pp del tío Aznar, que por cierto no hizo caso ni al Papa ni a los católicos españoles cuando se metió de sujetacopas en la guerra de Irak. De nuevo los votantes católicos, acostumbrados a elegir lo menos malo han tenido que apostar por Gallardón, en lugar de la ley Aido, aunque para qué engañarnos, es casi lo mismo. ¿No se puede hacer una ley mejor, más acorde a los postulados de los católicos? No, claro que no. Los católicos no tienen derecho a ser escuchados por el parlamento, dicen los más cabreados. En realidad el Pp nunca fue nuestro partido, y a las pruebas me remito.

Los católicos, cuando hemos analizado a quién votar, siempre hemos tenido más problemas que ningún otro colectivo, y es que las ventajas de la tolerancia y la pluralidad que profesa la iglesia y la comunidad cristiana en su conjunto, no son nada frecuentes ni habituales en otras instituciones sociales. Yo he visto, en encuentros de católicos votantes del psoe, iu, pp comulgar juntos, cada uno con sus ideas, y con un mismo compromiso por vivir la caridad política en la sociedad que se quiere transformar, cada uno en sitios distintos, y Dios uniéndonos a todos. Pero es que así nadie nos hace ni caso. Aunque la sociedad esté en contra del aborto en un 80%, no nos darían una ley acorde a nuestros postulados, ni siquiera por unas horas. ¿Para qué sacar a un millón de personas? Dirán que éramos treinta o cuarenta, y todos fachas, casposos y fascistas. Así que no tenemos nada que hacer por esa vía, porque cuando nosotros vamos, ellos están de vuelta. Nuestra batalla está en la opinión pública, en controlar la educación, en salir en la tele todos los días, como el de Podemos o Pablemos, que ha hecho un partido político a fuerza de salir en la tele contando que estamos los españoles cabreados.

Luego tenemos el tema de la educación. Mientras se descapitalizan los colegios concertados a pasos agigantados, que ya son fundaciones, y que dentro de cinco años tendrán de religiosos lo que yo de bosquimano, se vende en la sociedad que apoyan la educación religiosa. ¿La asignatura de religión? Se resume en lo siguiente: el Psoe la mató, y el Pp la enterró. No ha mejorado nada en relación con lo que ha ido haciendo el Psoe en educación en los últimos años. Si cada vez tiene menos horas, y sin departamento didáctico desde hace treinta años,  por supuesto sin puesto de trabajo fijo. Si es el único asalariado de la educación que queda, al que se le paga por horas. ¿Ha arreglado eso el Pepé? No. Como si no dieras clase, amigo, porque los sindicatos dicen, los de la oposición dicen. Y el PP no dice nada. Bueno sí, yo creo que .  está para animar a los católicos gritando: que viene la izquierda y os quema el templo. Sí, pero en lugar de apagar el fuego, se llevan a los bomberos a otra parte. Es que no hay interés social, nos dijeron cuando gobernaba el de bigote; y cuando salimos a la calle con un millón de tíos, y le llevamos a la presidencia, nos dice que no hay consenso social. Ni se va a poder ni falta que hace.

Los obispos españoles se negaron a apoyar a ningún partido politico en la transición, porque entendían que los cristianos insertos en la vida pública española, y metidos en los partidos políticos, influirían para que sus propuestas llegaran a los comités de dirección de los partidos, y las sugerencias de la iglesia en materia política y social fueran atendidas, haciendo así una sociedad más justa y equilibrada. Aquella estrategia ha sido un fracaso, y algunos empiezan a despertar con la última patada en el culo que nos han dado los del Pepé. No eran nuestros amigos, ¿o qué os creíais? Nosotros no somos liberales, y ellos sí y mucho, nosotros defendemos la vida, y ellos defienden su poltrona. Cambiarán de ideas cuando pierdan votos. Así que ha llegado del momento de que los pierdan, como le está pasando al Psoe con Podemos.

Los católicos, desde hace tiempo, hemos sido calificados por la ingeniería social que manipula este cotarro llamado España: casposos, anticuados, fascistas y demás lindezas. El Pp no se va con nosotros a ningún sitio, le basta con que le demos su voto, porque saben que no tenemos otro lugar donde ir.

Pero se equivocan.

Igual que el Psoe se descompone entre sus simpatizantes de toda la vida, que prefieren mirar a Podemos como opción politica más interesante; también los votantes del Pp pueden marcharse y deslizar su voto hacia opciones como Vox, o como SAin si defienden el aborto, que sí lo hacen. O votar al Podemos, o al Psoe, o a IU o a Upd. Seguro que nos van a hacer el mismo caso, o sea ninguno.

Podemos o no Podemos, esa es la cuestión.

Podemos dice que sí que puede. La agrupación de izquierdas levantada de la nada por el tertuliano Pablo Iglesias, ha logrado estar en boca de todos desde que en las elecciones al Parlamento Europeo lograra algunos escaños. Y eso hay que reconocer que tiene mucho mérito, porque Javier Nart, otro tertuliano, logró menos siendo un buen argumentador, mejor incluso que el Iglesias ese, al que vi una vez en intereconomía como se lo comía con patatas el feo de Jiménez Losantos, el azote de la progresía en este país. Los dos tienen en común que están como enfadados, igual que la Valenciano, y es que para ser convincente en este pais parece que tienes que argumentar con cara de cabreo, porque sino no eres creíble. En eso Nart, la Valenciano y Pablo Iglesias se parecen mogollón.

El caso es que la prensa en tropel dijo que el bipartidismo estaba herido de muerte, y como el Psoe era el que más perdía pues ha empezado a renovar lo suyo. En lugar de buscar otro tío con cara de cabreo ha aparecido un tal Sánchez, (esto es como un tal Blázquez que dijera Arzallus), pero sonríe demasiado, lo cual es horroroso para los de izquierdas, porque ahora hay que estar con cara de circunstancias, como Cándido Méndez. Otro que no sonríe ni a su ángel de la guarda por si le destapa algún secretillo.

Con Sánchez han aparecido en el Psoe caras nuevas, pero con las mismas ideas de siempre. Pijiprogres es lo que me parecen desde hace mucho tiempo estos del Psoe, pero es que ahora sonríen, y claro, con la herencia de Zapatero, que estaba en plan Mona Lisa, pues casi como que no. Mejor que salga un agonías, que seguro que le va mejor. No quiero dar ideas, pero es que las necesitan a voces.

Los que deberían estar cabreadísimos son los de IU. Después de una tradición histórica impresionante en la clandestinidad, luchando desde una guerra civil, apostando por ofrecer un programa distinto, revolucionario y solidario con los obreros y los desheredados de la tierra. Un programa utópico e irrealizable como ninguno, con gente y caras nuevas cada poco tiempo, con explicación tras explicación, dando la vara a la peña, que es lo que hacen bien los de izquierdas, llegan estos del Podemos y les adelantan por la derecha (no en el sentido político), y dejan a Cayo Lara con un pasmo de tres narices. El partido obrero comunista de toda la vida superado por una panda de colegas de ciudad. Está tan alucinado que todavía no ve que son sus rivales naturales, y que luchan por el mismo espacio político.

Lo que pensamos todos (incluidos los pocos de izquierdas que no se han exiliado a Francia) es que la izquierda está desorientada desde que se les cayó el muro de Berlín encima, y tienden a repetir el mismo discurso pseudomarxista sin demasiada creatividad. Deberían buscar en el cristianismo una fuente de inspiración segura para sus posiciones políticas, como hacen en algunos países nórdicos, pero eso en España, donde está la crème de la crème de la quema y tortura de obispos e iglesias, con un laicismo tan arraigado como el anticlericalismo de aldea, es casi imposible de plantear. Ni en el Psoe, ni en el Pce (que desde hace años no escucha a los creyentes que militan en sus filas). Cristianos para el socialismo parece cristianos en el olvido, porque no les hacen ni caso.

Podemos ha llegado copiando campaña. Se llaman así, Podemos, lo cual recuerda mucho a Obama en la campaña que lo aupó a Presidente de los Estados Unidos, (yes, we can – Sí, podemos), como a la furia española, luego llamada la Roja por la prensa, y que ganó el Mundial de Brasil (perdón, quiero decir el de Sudáfrica). La jugada fue maestra, porque ya estaba la publicidad hecha de antemano. Podemos ha jugado fuerte en la red y le ha ido bien. En lugar de una estrella o cruz esvástica, se han buscado un logotipo de otro tino, unos circulitos, en plan alianzas, y ahí están en el parlamento europeo, codeándose con Daniel el Rojo, el del mayo francés. Todos amiguitos tomando mejillones y cerveza, que es lo que se puede hacer en Bruselas.

Lo contrario de poder es la impotencia. Y eso es lo que parece que les está empezando a suceder. En el Parlamento Europeo no pudieron hablar lo que les diera la gana. Es que los turnos de palabra está asignados en función del poder real que tengas. Y Podemos, no puede hablar horas y horas en plan Fidel Castro. Es que no te dejan. Por eso tuvieron un coitus interruptus el otro día en el parlamento europeo, y se quedaron con las ganas de terminar su perorata. También se han bajado del burro del asamblearismo, y están montando su asociación en plan partido político y con un gran líder al frente: Pablo Iglesias. O sea él mismo. Desde que ganaron sus escaños creo que están perdiendo votos, pero vete a saber, que en este país hay gente para todo.

Podemos no va a poder hacer lo que quiera, igual que Obama tampoco ha podido en sus años de presidencia. No es que las cosas estén atadas y bien atadas, es que si te sales de las reglas de juego democrático te conviertes en un dictador. Y Obama, como todo americano, cree en la democracia porque es la esencia de su patria. Entre esas reglas encontramos unas tan sencillas como el respeto a las libertades  (incluido el respeto a la libertad religiosa y a sus acuerdos internacionales), la división de poderes (y la prohibición de tomar el Congreso por la fuerza), que seguro que llena de pena a muchos de los suyos;, y por ejemplo el respeto al Jefe de Estado, que en España es el Rey. Lo que está claro es que solo “podemos” cambiar la Monarquía respetando las reglas constitucionales, que son las reglas de nuestra democracia.

Ahora que es parlamentario en Europa quizás vea más pluralismo que el que suele haber por la cadena televisiva amiga, la que le ha aupado, porque si no le gusta se convertirá inmediatamente en un dictador, porque todo el mundo convendrá conmigo que un soviet (asamblea) no era exactamente una democracia, aunque se llame así. Pablo nos quiere convertir en una dictadura sin que nos demos cuenta, usando la palabra democracia, y eso no es posible. Los de Iu han tardado algún tiempo en aprenderlo, y los del Psoe lo aprendieron pronto olvidando a veces que hay que gobernar para todos, y no solo para los de su chiringuito.

Sus ideas, las de Pablemos, seguro que son muchas de ellas interesantes, pero no todas serán factibles. Podemos no va a poder hacer lo que se le ocurra, entre otras cosas porque muchos otros no piensan lo mismo que él. Y seguro que están tan dispuestos a pelearse por sus ideas como él por las suyas. En una palabra, tendrá que irse cambiando el nombre, y dejar de llamarse Podemos, porque cuando se vea que no puede, se cabrearán pensando que antes muertos que incoherentes a sus raíces, claro. Yo le sugiero Impostura, Impodemos, o simplemente Izquierda Unida Pablemos, que es donde creo que van a acabará este experimento político en no muchos años.

 

ANTONIO J. LÓPEZ SERRANO

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